La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ha desarrollado un proceso clave en la atención de la emergencia causada por las fuertes lluvias e inundaciones recientes en el departamento de Córdoba, una de las zonas más damnificadas en la región Caribe. Según información oficial, los sistemas de mapeo satelital International Charter: Space and Major Disasters y el Copernicus Emergency Management Service (CEMS) fueron activados con el fin de recopilar y analizar, de manera precisa y oportuna, el alcance de la catástrofe durante los episodios más críticos. Con estos recursos tecnológicos avanzados, la UNGRD logró delimitar con exactitud la extensión de las áreas impactadas, documentando que hasta el 9 de febrero se habían visto afectadas 236.442 hectáreas a lo largo de la región, siendo Córdoba el departamento que soportó la mayor carga, con aproximadamente 113.641 hectáreas bajo agua.
En un comunicado emitido por la entidad y citado por Noticias Caracol, se da cuenta de cómo la activación de estos servicios internacionales permitió la entrega de 152 productos satelitales -entre imágenes ópticas y de radar- con resoluciones que varían desde 50 centímetros hasta 100 metros. Estas herramientas proporcionaron información invaluable para caracterizar los escenarios de riesgo, evaluar el daño y orientar acciones efectivas en la toma de decisiones frente a la emergencia. Copernicus, por su parte, ha sido decisivo para respaldar las evaluaciones sobre el terreno y fortalecer la respuesta inmediata en las comunidades afectadas.
La Subdirección para el Conocimiento del Riesgo de la UNGRD ha liderado la integración de estos insumos, consolidando datos técnicos que mejoran tanto la coordinación interinstitucional como la planificación en la respuesta ante desastres. Estos mapas precisos, sustentados en fuentes verificadas, han sido fundamentales para definir áreas de apoyo prioritario, estimar el impacto real sobre las poblaciones y canalizar los recursos con un mayor nivel de efectividad y transparencia, consolidando así una respuesta sustentada y coordinada en todo el territorio.
El monitoreo de la situación en la cuenca del río Sinú también ha sido esencial. Tal como lo informó la empresa URRÁ S.A. E.S.P., aunque el caudal al embalse ha disminuido, persiste la alerta debido a la posibilidad de nuevas lluvias en la zona, lo que obliga a la comunidad y autoridades a permanecer atentos ante eventuales elevaciones repentinas del nivel del río y sus consecuencias.
La UNGRD destaca que las inundaciones surgen principalmente por el desbordamiento de ríos durante lluvias torrenciales o aumentos en las mareas, pero advierte que factores humanos también pueden desencadenarlas. Recomienda conocer el entorno, evitar comprar o construir en zonas propensas, realizar limpieza constante de cauces, vigilar los niveles de los ríos, y no alterar sus cursos naturales.
Además, se enfatiza la importancia de estar preparados mediante la definición de rutas seguras, la participación en simulacros, y el acatamiento de instrucciones de evacuación de las autoridades. La prevención y una respuesta planificada resultan vitales para enfrentar los riesgos y minimizar los daños en futuras emergencias naturales.
¿Qué papel juegan las imágenes satelitales en la coordinación de las entidades de emergencia?
La consulta sobre la utilidad de las imágenes satelitales cobra relevancia al considerar la complejidad y magnitud de eventos como las inundaciones que afectaron al Caribe colombiano. Gracias a los sistemas internacionales como el International Charter y Copernicus, entidades como la UNGRD acceden a información técnicamente detallada en tiempo real sobre escenarios de riesgo, lo que facilita la priorización de recursos y el despliegue oportuno de ayuda en las zonas más vulnerables.
Esta tecnología de observación permite a los equipos en terreno coordinarse de forma más eficiente, consolidando una planificación basada en datos sólidos y evitando la improvisación. A partir de la identificación geoespacial de las áreas afectadas, las labores de rescate y atención se realizan de manera más direccionada, optimizando los procesos y brindando mayor seguridad tanto a los damnificados como a los organismos de socorro involucrados.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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