Según dio a conocer en rueda de prensa el director del Gaula, general Fernando Murillo, los delincuentes buscan perfiles en redes sociales preferiblemente de personas de estratos altos que tengan algún conocido o familiar en el exterior.

Luego de perfilar a su víctima, según Murillo, el paso siguiente es contactarla haciéndose pasar por la otra persona para ganar su confianza, y es ahí cuando le avisan que necesita enviar una encomienda a Colombia y que si la puede recibir en el aeropuerto El Dorado.

“A través de las redes, le pedían que entregara toda la información personal […] Posteriormente, le hacían una llamada telefónica a la víctima desde la (supuesta) empresa de mensajería internacional, con el fin de decirle que la encomienda ya había llegado a Bogotá”, detalló el alto oficial.

Es aquí, dijo Murillo, en donde los delincuentes daban paso a la segunda fase de la extorsión: volvían a contactar a la víctima y se hacían pasar como empleados de la supuesta empresa de mensajería, pues el objetivo era hacerle creer a la persona que los valores de la encomienda eran superiores a los declarados. Para convencerla, le hablan de que como en el paquete había equipos tecnológicos, divisas en dólares y hasta joyas, se había generado un gasto adicional.

“Le exigían una alta suma de dinero (desde un millón hasta tres millones de pesos)” para que no tuviera problemas a la hora de reclamar la encomienda, y le advertían que si no pagaba estaban en la obligación de reportar su caso ante la Dian.

Como la víctima accedía al primer pago, en medio de la angustia y la ambición por hacerse con el paquete millonario, entonces lo llamaba otra persona que fingía ser funcionario de la Dian, y que le hacía saber que la empresa de carga había pasado el reporte por elementos ilícitos no declarados ante autoridades aduaneras.

Este supuesto trabajador le informaba a la víctima que como ya tenía sus datos personales entonces se acercaría hasta su lugar de residencia, y que la orden era dejarlo a disposición de las autoridades competentes para iniciar la judicialización.

Al verse acorralada por la amenaza de un proceso judicial, el Gaula asegura que “la víctima recibía una llamada por parte del responsable de la empresa de carga, que como si fuera un ángel de la guarda, actuaba como mediador, convenciendo al afectado de que lo mejor era solucionar el problema con el funcionario de la Dian, acordando una cierta suma de dinero”.

Al final del macabro plan delincuencial, la persona terminaba sin encomienda, estafada por dos partes y sus datos en poder de los delincuentes.

Fue gracias a las más de 150 denuncias de personas que cayeron en las garras de esta banda que el Gaula adelantó el operativo en La Modelo, en donde, de acuerdo con el general Murillo, se estableció que alias ‘el Paisa’ sería el que comandaba esta red de estafadores y extorsionistas.

Allí, en el patio cuatro, los agentes de Policía hallaron caletas “con más de 240 sim card, 8 celulares y 10 agendas con los nombres de unas 1.000 personas víctimas de esta extorsión”, puntualizó Murillo.