Sergio Fajardo mencionó en la revista que no ha estado muy activo por estos días de emergencia sanitaria en redes sociales porque “es muy fácil hablar y opinar de manera irresponsable sobre lo que está ocurriendo”, destacó que no está dedicado a inventarse “frases taquilleras para descalificar a otros”, ya que para enfrentar la crisis se necesita rigor, prudencia y seriedad; sin embargo, sí dijo que el senador Gustavo Petro tiene una forma destructiva de hacer política.

“Eso no le sirve al país. Ese estilo de liderazgo hace imposible que trabajemos juntos y es muy difícil construir con una persona que se comporta de esa manera”, dijo Fajardo en el medio, y agregó que no se arrepiente de haber votado en blanco en las pasadas elecciones a la presidencia.

Sobre el gobierno del presidente Iván Duque, Fajardo dijo en la revista que aunque ahora será recordado en la historia por haberle hecho frente al virus, el mandatario representaba la política que ya tenía cansado al país, por lo que calificó su gestión con 2,5 sobre 5, y destacó que Colombia está lista para ser gobernada por independientes.

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“El presidente Duque fue el último capítulo de una novela política que ya se acabó. Nosotros vamos a llegar con algo diferente”, concluyó Fajardo en el semanario.

Las declaraciones de Fajardo no pasaron desapercibidas en redes sociales; en Twitter, por ejemplo, muchos usuarios criticaron al excandidato por lanzarle dardos a Petro y promover su candidatura para el 2020 en medio de la emergencia por la pandemia del COVID-19.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.