La denuncia hecha pública por el ministro (e) de Justicia y del Derecho, Andrés Idárraga Franco, destapó uno de los escándalos más graves de espionaje estatal de los últimos años en Colombia. De acuerdo con una investigación revelada por Caracol Radio, el alto funcionario fue víctima de seguimientos ilegales a través del software espía Pegasus, un sistema de vigilancia de alto nivel diseñado para interceptar comunicaciones, activar micrófonos y cámaras, y extraer información confidencial sin que el usuario lo advierta.
Según la información divulgada, una compañía internacional especializada en análisis forense digital confirmó que el teléfono celular de Idárraga fue infectado con Pegasus desde agosto de 2025, cuando aún se desempeñaba como secretario de Transparencia de la Presidencia de la República. Los peritos lograron establecer incluso la hora exacta de la intrusión: el viernes 1 de noviembre de 2025, a las 2:32 de la tarde. Apenas 15 segundos después, el software malicioso ya había inyectado librerías que permitieron el control remoto del dispositivo.
El informe forense señala que durante los meses en los que el espionaje estuvo activo se extrajeron al menos 2,3 gigabytes de información privada del celular del hoy ministro de Justicia encargado. En ese periodo, el micrófono del teléfono fue activado de manera remota en 134 ocasiones, permitiendo escuchar y grabar conversaciones en tiempo real, incluidas reuniones de alto nivel y comunicaciones con el presidente Gustavo Petro. También existen indicios de que la cámara pudo haber sido activada, aunque en ese punto los peritos no tienen certeza absoluta. Del audio, en cambio, no existen dudas.
1A.- Resumen Ejecutivo _ Informe Forense (1) by Maria Castro Collante
Además, más de 8.000 mensajes de texto y comunicaciones enviadas a través de aplicaciones cifradas como Signal, Telegram y Line fueron accedidas sin restricción alguna. Según el análisis técnico, el espionaje funcionaba como una “copia espejo” del dispositivo: todo lo que ocurría en el teléfono del funcionario llegaba en tiempo real a quienes lo vigilaban.
Para el momento en que comenzaron las infiltraciones, Idárraga lideraba investigaciones sensibles relacionadas con presuntos actos de corrupción dentro del sector Defensa. Entre los casos que adelantaba se encontraban posibles alianzas de altos oficiales con disidencias armadas, advertencias ilegales a grupos criminales sobre operativos en curso, desvío de armas y municiones desde Indumil, irregularidades en la adquisición de vehículos blindados y el uso indebido de fondos reservados de inteligencia y contrainteligencia.
Caracol Radio reveló además un documento interno del Comando de Apoyo de Combate de Contrainteligencia Militar (CACIM), fechado el 11 de noviembre de 2025, en el que se ordena una misión para identificar a miembros activos y retirados del Ejército que estarían filtrando información al entonces secretario de Transparencia. En ese documento se califica a esas fuentes como una “amenaza interna” y se advierte sobre un supuesto “daño a la imagen de altos oficiales”, una coincidencia que refuerza la hipótesis de un espionaje dirigido a frenar las investigaciones anticorrupción.
En la entrevista hecha para Caracol Radio, Idárraga no dejó dudas en afirmar que, según el informe, la orden habría llegado desde el Ministerio de Defensa: “No confío en el ministro Sánchez”, aseguró, y agregó que la infiltración habría sido financiada utilizando gastos reservados y estructuras de contrainteligencia del Estado. “Tengo identificado al sargento viceprimero Darwin Ramírez, que quiero saber a órdenes de quién estaba, fue la persona que buscaba y comandaba a todo el grupo de contrainteligencia del Ejercito para hacerme los respectivos seguimientos. Cuando ese señor diga a órdenes de quién estaba, podemos saber quién dio la orden”, añadió.
El propio Idárraga confirmó públicamente los hechos a través de su cuenta de X, donde aseguró que Pegasus fue utilizado de manera ilegal para atacarlo y perseguirlo. “Más de 8.742 veces entre agosto y noviembre infiltraron mi celular. En al menos 124 ocasiones activaron de manera ilegal la cámara y el micrófono, descargando al menos 2.3 GB de información privada”, escribió el ministro (e). En el mismo mensaje afirmó que, según los informes, desde el Ministerio de Defensa se habría ordenado el uso de gastos reservados para perseguirlo a él y a su familia, con el objetivo de identificar sus fuentes en las denuncias de corrupción.
En paralelo, el Ministerio de Defensa emitió un comunicado en el que recoge las denuncias del ministro de Justicia y confirma que el caso ya fue puesto en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En ese documento se advierte que la infiltración habría sido ordenada utilizando estructuras de contrainteligencia del Ejército Nacional y recursos públicos, con fines distintos a la persecución del crimen, lo que supondría una grave desviación de poder.
El comunicado subraya que entre agosto y noviembre de 2025 se registraron más de 8.700 infiltraciones al dispositivo de Idárraga y la extracción de información sensible, incluidas denuncias anticorrupción y datos de denunciantes. “La democracia no se defiende con espionaje. Se defiende con verdad, justicia y garantías para los denunciantes de corrupción”, señala el pronunciamiento oficial.
Ministerio de Defensa Nacional by Maria Castro Collante
El caso revive los fantasmas de los seguimientos ilegales del extinto DAS durante el gobierno de Álvaro Uribe y confirma que el software Pegasus, que llegó a Colombia durante la administración de Iván Duque con financiación de Estados Unidos, sigue activo en el país. Esta vez, según la denuncia, no habría sido utilizado contra organizaciones criminales, sino contra un alto funcionario del propio Gobierno que investigaba corrupción al interior del Estado.
La Fiscalía y los organismos internacionales tendrán ahora la tarea de esclarecer quién dio la orden, con qué recursos se financió el espionaje y hasta dónde llegó la cadena de responsabilidades en uno de los episodios más delicados para la democracia colombiana en los últimos años.
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