El primero de los crímenes fue perpetrado en el municipio de La Virginia, en Risaralda, donde el profesor Douglas Cortés fue tiroteado por desconocidos, detalló la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode).

Según la Policía de Risaralda, el profesor no había reportado “ningún tipo de amenazas” ni había recibido ataques, por lo que están revisando todas las hipótesis para esclarecer este caso.

Entre tanto, Bayron Revelo, miembro de la junta directiva del Sindicato del Magisterio de Nariño (Simana), y militante de la Colombia Humana, fue asesinado a tiros en el municipio de Tumaco.

Según el Simana, “Bayron se desplazó con otro directivo el 12 de noviembre a Tumaco a cumplir una tarea sindical y el viernes 13 fueron retenidos”. “El otro compañero fue dejado en libertad el domingo 15. El día de hoy recibimos con profundo dolor el hallazgo del cuerpo de maestro directivo“, detalló el organismo.

El senador Gustavo Petro dijo que “hay una política asesina” porque “no son los narcos los que asesinan” a los militantes de su movimiento, como sugirió el presidente Iván Duque este mismo lunes, sino que es “una clase política que presiona a los narcos para que nos asesinen”.

La violencia rural en Colombia se ha recrudecido en contra de líderes sociales, de los cuales fueron asesinados 95 en el primer semestre del año, y en contra de los desmovilizados de las Farc, de los que 243 han sido asesinados en diferentes lugares del país desde que se firmó el acuerdo de paz en 2016.

El Ministerio de Educación rechazó los crímenes de Cortés y Revelo, al tiempo que manifestó “su compromiso indeclinable de continuar el trabajo coordinado que se adelanta entre diferentes entidades del Estado para establecer las formas de protección a la vida, la seguridad y la integridad de los educadores y sus familias”.

“Como sociedad debemos tener presente que los educadores son los servidores públicos con mayor presencia en el territorio y actores fundamentales para garantizar el derecho a la educación”, agregó.