El fallecimiento de la mejor se dio en medio de un combate entre la Fuerza Pública y el frente primero de las disidencias de las Farc en los municipios de Caloto y Toribío, Cauca; según indicó en Noticias Caracol, el general Marco Vinicio Martínez, comandante de la tercera división del Ejército, el reclutamiento de menores por parte de este grupo delictivo configura una clara violación de los derechos humanos.

“La muerte de la joven de 14 años ocurrida en medio del combate entre tropas del Ejército y este grupo delictivo es la prueba reina del reclutamiento de menores por parte de estos grupos criminales, que se escudan en las normas especiales que amparan a los menores de edad para proceder a extenderse en su actividad criminal”, enfatizó el general Martínez en el medio.

Giovanni Tule, líder indígena, rechazó “fuertemente” en el noticiero la estrategia de las disidencias de las Farc de reclutar a los niños y niñas para la guerra y el conflicto armado. “Una niña que tenía todo el futuro por delante y que desafortunadamente fue frustrado por esta confrontación armada en nuestros territorios”.

Cómo reclutan a los menores

Carlos, como lo llaman las autoridades para proteger su identidad, y quien perteneció a las disidencias del frente primero de las Farc, que hacen presencia en Guaviare, Meta, Caquetá y Putumayo, indicó en el medio que durante los cuatro años que duró dentro de la organización ilegal, fue el encargado de reclutar menores y planear acciones contra la Fuerza Pública y la población civil.

“Uno simplemente les dice que si quieren ingresar a la guerrilla y más de uno dice que sí. Entonces ahí uno los engaña y les dice que si no les gusta la guerrilla a los 15 días se pueden ir a sus casas. Pero eso es una mentira, después de que están allá no vuelven a salir”, afirmó el exguerrillero en el informativo.

La estrategia de los guerrilleros, según él, es llegar a los pequeños caseríos y fincas, indentificar a las futuras víctimas (principalmente hijos de campesinos de escasos recursos), y con la promesa de dinero para ayudar a sus familias los engañan; sin embargo, a los pocos días de ingresar, la mayoría ya quiere regresar a casa.

“El que se quería ir se iba, pero si de dejaba coger lo mataban. Prometen plata, estudio no prometen, solo estudios de política”, destacó Carlos en el medio, y agregó que la estructura a la que pertenecía era conformada en su mayoría por menores de edad. “Yo recibí muchas ordenes de matar, incluso a una misma compañera. Recibí ordenes de plantear explosivos pero nunca lo hice”, sentenció.