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Cada 24 de junio se reconoce la labor de quienes, movidos por una profunda vocación de servicio, se enfrentan a los peligros y desafíos necesarios para salvar vidas ajenas. Esta fecha no es casualidad: conmemora la batalla de Solferino en 1859, en la que Henri Dunant, conmovido por la enorme cantidad de heridos sin atención médica, organizó a la población local para prestar auxilio sin distinción de bandos, sentando así las bases de lo que hoy es la Cruz Roja. De acuerdo con El Diario, en medio de la tragedia causada por los terremotos recientes en Venezuela, el testimonio de Juan Carlos Núñez, socorrista voluntario de la Cruz Roja Risaralda, cobra especial relevancia.
Núñez cuenta que hace 18 años decidió sumarse al voluntariado después de ser testigo de un rescate en el barrio Cuba de Pereira. A pesar de ser auxiliar de enfermería, ese episodio —en el que los socorristas lograron salvar a una persona atrapada en un deslizamiento— lo inspiró a recibir capacitación durante casi un año, obteniendo así la certificación para desempeñarse como socorrista. Desde entonces, su trabajo ha estado marcado por experiencias difíciles y profundas lecciones.
Relata que aunque muchos piensen que quienes trabajan en este campo se ‘curten’ ante el dolor, siempre existe un caso que deja huella. Él recuerda especialmente el rescate fallido de un niño en la vereda El Mosquito, una experiencia que lo obligó, como a otros voluntarios, a buscar apoyo psicológico posteriormente para procesar la carga emocional. Núñez subraya que la verdadera esencia de ser socorrista reside, más que en la emoción de las emergencias, en tener "un corazón dispuesto a ayudar". Asegura que muchas personas llegan al equipo por el atractivo de las técnicas de rescate, pero solo permanecen quienes comparten esa mística de servicio.
En su día a día, además de responder ante emergencias, los socorristas voluntarios de la Cruz Roja participan en la seguridad de eventos multitudinarios, como conciertos y procesiones, y se capacitan en distintas áreas como rescate vertical y acuático. Núñez alerta sobre la necesidad de más voluntarios en Risaralda, porque para formar equipos certificados por la Unidad Nacional y tener capacidad de respuesta USAR (Unidad de Búsqueda y Rescate, por sus siglas en inglés), se requiere entre 21 y 25 personas capacitadas. Aunque la Cruz Roja de Caldas y Quindío ya cuentan con estos equipos, los socorristas de Pereira sí integran el grupo USAR COL-1 a nivel nacional, destacado internacionalmente y que hoy colabora en emergencias fuera del país, como en Venezuela.
Finalmente, Núñez aclara que cualquier persona con verdadero deseo de ayudar puede ser voluntario, pues el requisito más importante no es la condición física, sino el compromiso y la solidaridad. Según sus palabras, lo que distingue a estos voluntarios es "un corazón muy grande y unas ganas de ayudar grandísimas".
¿Qué significa la sigla USAR en rescate?
USAR corresponde a Unidad de Búsqueda y Rescate, por sus siglas en inglés. En el contexto de la Cruz Roja, hace referencia a los equipos especializados en operaciones de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, conformados por voluntarios y profesionales que reciben capacitación específica y certificación nacional e internacional.
¿Cómo puede una persona convertirse en voluntario de la Cruz Roja en Risaralda?
De acuerdo con el testimonio citado en El Diario, cualquier persona interesada solo necesita contar con ganas de ayudar y compromiso. El proceso contempla capacitación y participación en servicios de emergencia y actividades de apoyo, debiéndose cumplir un mínimo de 12 horas mensuales, hecho que puede ajustarse a diferentes horarios personales.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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