En diálogo con Caracol Radio, Monseñor Ruben Darío Jaramillo, obispo de Buenaventura, denunció la crisis de orden público que vive el puerto a raíz de las disputas territoriales entre grupos delincuenciales.

Expuso que, en los últimos días, al menos 200 personas han sido desplazadas de sus barrios por la intensificación de la violencia. 

Además, señaló que varias familias están siendo forzadas al cultivo de coca mientras son víctimas de amenazas y tratos denigrantes. 

“Es una guerra completa porque se usan fusiles, armas de largo alcance, subametralladoras y granadas para disputarse territorios. Los diferentes grupos delincuenciales que están aquí en el puerto quieren adueñarse de sitios estratégicos por donde pasa la droga”, relató.

Dijo que, además, muchos productos de la canasta familiar no llegan a los habitantes porque los criminales extorsionan a los comerciantes. 

“Casi 500 mil personas estamos encarceladas por unos delincuentes que están disputándose los territorios”, dijo.

El líder religioso solicitó mayor presencia del Estado pues considera que el poder los grupos al margen de la ley que operan en el puerto es demasiado grande. 

Por su parte, la Defensoría del Pueblo solicitó intervención inmediata en Buenaventura para frenar los desplazamientos forzosos en la región.

“Los enfrentamientos que amenazan a niños, adultos y adultos mayores los llevaron a abandonar sus casas con los pocos objetos que pudieron llevar para desplazarse a otras zonas de la ciudad”, expone.

La entidad señaló que al menos 200 denuncias de desplazamiento interurbano han sido confirmadas.