El primer caso que menciona Daniel Coronell, en su columna de Semana, es el de un hombre de 19 años, identificado como Johan Altamiranda, que dijo que un policía lo arrolló con su moto durante una protesta, y cuando estaba en el suelo otros le pegaron y lo patearon.

Posteriormente, el columnista asegura que al joven se lo llevaron a una “instalación policial en Bosa” donde lo obligaron a desnudarse; un agente lo intimidó con una navaja y después, otros dos, lo amenazaron con gasolina.

“Comenzó a amenazarme con una navaja gritándome que le devolviera las llaves de la moto, pero yo le decía que no tenía nada, al rato entraron dos policías con galones de gasolina y me comenzaron a amenazar diciéndome que ‘a este negro hijueputa lo vamos a quemar’”, aseveró Altamiranda, citado por Coronell.

El otro caso del que escribe el periodista en su publicación es el de una menor de 16 años, Dana Valentina Reyes, que fue detenida en una protesta a la que asistió con su mamá.

La menor señaló, de acuerdo con la columna, que policías la agarraron del pelo y le golpearon la cabeza con las rejas de un vehículo en el que la trasladaron, y después la patearon.

Además, Reyes le dijo a Coronell que sintió una amenaza de abuso sexual cuando pidió permiso para ir al baño y un policía les dio autorización a otros cuatro para “hacerle lo que quieran”.

“Entonces entró una policía y me cogió del brazo y me dijo: ‘No, vamos’ y les dijo como: ‘No se metan en problemas’. Entonces, yo entré al baño, salí… y entonces un policía dijo ‘si [no] fuera por mí, ella no contaría la historia’”, narró la adolescente.

Estas denuncias, alega el columnista, no prosperan en Colombia y son parte de las razones por las que concejales “le está pidiendo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos” que revise estos temas.