De hecho, aunque todo el mundo está dedicado a aprovisionarse para enfrentar la cuarentena ordenada por el presidente Iván Duque y a tratar de evitar el contacto con otros, ‘Sotto voce’, en las filas de los supermercados, por ejemplo, o en la intimidad de la familia obligada ahora a permanecer unida, se habla de quién lo está haciendo mejor, si el mandatario de todos los colombianos o la alcaldesa de la capital.

En medio de la confusión que provoca la idea del contagio con el coronavirus, hay algo claro: la pandemia terminará tarde o temprano, y, cuando pase, volverá a aflorar esa dimensión humana que hoy tratan de apaciguar los gobernantes: la política, la de la lucha por el poder. Eso no está en la voluntad de nadie. Simplemente es así, porque, como advirtió Aristóteles, el hombre es un animal político.

Claro, puede resultar prematuro hacer análisis y comparaciones en medio de semejante amenaza, pero hay quienes se le miden.

Entre ellos, Salud Hernández-Mora, que, en su columna de Semana, critica que el vocero diario del Gobierno Nacional en esta crisis no sea el ministro de Salud, “pero está desaparecido, jugando un papel secundario”.

Para esta columnista, “de momento, la partida, porque aquí libran una competencia de liderazgos políticos así no les guste reconocerlo, la gana Claudia López”.

Santiago Gamboa, en su columna de El Espectador, coincide con Hernández-Mora. Para él, Duque adolece de “estatismo y falta de liderazgo”, por lo que da “palos de ciego” y “permitió que la situación empeorara”.

Además, el columnista le pone una “corona de hojalata” a Duque por desautorizar a gobernadores y alcaldes, “muchos de los cuales sí están haciendo lo que él no se atrevía a hacer”.

Y ahí apela al ejemplo de Claudia López. “Qué diferencia verla a ella explicar sus consignas, con los pies en la tierra. Duque, en cambio, luce balbuceante y asustado porque no tiene un norte”.

“Claudia transmite seguridad, aplomo y fuerza. Ella sigue el ejemplo de los países que mejor han sabido contener la pandemia a través del aislamiento. Pero esa claridad le viene, por supuesto, de no deberle nada a nadie, de haber llegado a la Alcaldía sin comprar votos ni vender anticipadas acciones de poder a los poderosos”, escribe Gamboa. “Por eso propongo un cambio: que Claudia gobierne el país, con poderes excepcionales, mientras dure el coronavirus. Y que Duque se confine en Panaca, con sus hijas y con el avión, por si acaso”.