El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
La Corporación Autónoma Regional (CAR), autoridad responsable de la vigilancia ambiental en Bogotá y Cundinamarca, continúa intensificando sus operativos para contener los efectos negativos que las actividades empresariales ejercen sobre el medioambiente. En un caso reciente en el municipio de Madrid, la CAR interrumpió de manera inmediata las operaciones de una empresa dedicada a la minería, tras constatar graves afectaciones al ecosistema en una vereda del sector. Según la CAR, esta medida preventiva surgió a raíz de las reiteradas violaciones al plan de manejo ambiental que la compañía tenía aprobado desde 1997, hace ya 28 años, como se informó en El Espectador.
El operativo fue llevado a cabo por un equipo conformado por el área técnica y jurídica de la Dirección Regional Sabana Occidente, junto con la Dirección Técnica Operativa, la Dirección de Modelamiento Ambiental y en coordinación con la Policía Nacional. Durante la intervención, los funcionarios corroboraron diversas infracciones graves al Plan de Manejo y Recuperación Ambiental otorgado a la empresa. Entre ellas destaca la disposición irregular de residuos provenientes de actividades de construcción y demolición y, además, vertimientos de aguas residuales no domésticas vertidas directamente al suelo, sin los correspondientes permisos ambientales. Este escenario se agravó con la afectación a 31 árboles de eucalipto, ejemplares que formaban parte significativa de la cobertura vegetal del predio afectado.
Ante estas evidencias, la CAR procedió a ordenar la suspensión total de las actividades de extracción y recepción de materiales de construcción en el terreno. Lina Camila Cortés, directora regional CAR Sabana Occidente, declaró que también fue suspendido el aprovechamiento sin permiso y los actuales vertimientos relacionados con el desarrollo de la explotación minera. Esto evidencia, según el balance de la autoridad ambiental, la preocupación por los impactos a largo plazo que estas actividades ilícitas tienen en los ecosistemas locales, lo cual intensifica la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y protección ambiental.
La acción preventiva en Madrid ocurre en paralelo a otras intervenciones adelantadas por la CAR en la región. Como reportó El Espectador, la autoridad también logró frenar la construcción irregular de canchas deportivas dentro de la reserva Thomas Van der Hammen, uno de los espacios verdes más emblemáticos y polémicos de Bogotá. En este operativo se inspeccionó una intervención de más de 7.500 metros cuadrados, donde se detectó en flagrancia la disposición inadecuada de residuos de construcción y demolición.
Producto de esta inspección, la CAR impuso cinco medidas preventivas y suspendió de inmediato las actividades de tres establecimientos que prestaban servicios deportivos en la reserva, al igual que cualquier otra actividad con potencial para ocasionar aglomeraciones en la zona. Estas acciones buscan proteger la integridad y diversidad ecológica de áreas vulnerables ante la presión urbana y económica.
Tanto en Madrid como en la reserva Thomas Van der Hammen, los operativos de la CAR han destacado el papel fundamental de la denuncia ciudadana en la detección de las afectaciones. El respaldo de la comunidad, sumado a la acción técnica y legal de la autoridad, ha permitido detener en seco prácticas empresariales que contravienen las normativas ambientales y ponen en riesgo el equilibrio natural de la región. Las intervenciones actuales invitan a reflexionar sobre la urgencia de redoblar esfuerzos en la vigilancia y aplicación de la regulación ambiental estatal, especialmente ante el constante avance de actividades ilegales o permisivas en detrimento de los recursos naturales.
¿Cuál es el papel de la denuncia ciudadana en la protección ambiental?
Ante situaciones de daño ambiental repetido, la denuncia ciudadana se ha consolidado como un canal vital para activar la intervención de las autoridades y proteger zonas ecológicas vulnerables. Según lo documentado por El Espectador, las acciones recientes de la CAR en Madrid y en la reserva Thomas Van der Hammen se desarrollaron gracias al aviso oportuno de la comunidad, quienes informaron sobre conductas irregulares.
Este mecanismo fortalece el control social y posibilita una respuesta rápida frente a infracciones. Al sensibilizarse y participar activamente, los ciudadanos no solo ayudan a detectar situaciones ilegales, sino que también contribuyen a la construcción de una conciencia ambiental colectiva, indispensable para preservar los ecosistemas urbanos y rurales frente a amenazas recurrentes.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO