El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
La llegada de enero en Bogotá suele percibirse como un mes de quietud tras la euforia decembrina, pero el barrio Egipto desafía esa rutina con una vitalidad peculiar. Ubicado en las laderas orientales de la ciudad, anidado en el corazón histórico de La Candelaria, este barrio cobra protagonismo con una tradición centenaria: la Fiesta de Reyes Magos y Epifanía. Lo que para otros barrios y sectores es época de introspección y balances, aquí se convierte en días de celebración profunda que reflejan un compromiso comunitario poco usual en los tiempos actuales.
Esta festividad, lejos de ser un espectáculo prefabricado o una agenda cultural impuesta por la administración, emana directamente de la comunidad. Según los testimonios recogidos por El Espectador, la celebración tiene raíces antiguas que se reafirman cada año. Durante tres jornadas —del 10 al 12 de enero, en esta edición— las empinadas calles de Egipto mutan en escenario y los vecinos dejan de ser observadores para convertirse en protagonistas. Las fachadas de las casas actúan como telones mientras el barrio entero se sumerge en un ambiente de devoción, tradición y hermandad, impregnado de los sabores y rituales propios como la tradicional chicha.
La fuerza de esta celebración no reside en su capacidad para sorprender, sino en la continuidad y la persistencia. Lo explica Alejandro Rincón, uno de los vecinos involucrados, al resaltar que la verdadera fortaleza radica en su permanente renovación y en la manera en que el barrio entero se involucra. Por su parte, Diego Parra, quien dirige el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), subraya que la Fiesta de Reyes Magos forma parte inseparable de la identidad histórica de Egipto y de Bogotá. Su vigencia se explica no solo porque los habitantes mantienen viva la tradición, sino porque, año tras año, logran que el evento trascienda las fronteras del barrio y conecte a la ciudad con sus raíces más profundas.
Resulta relevante comprender que la fiesta no busca expandirse como fenómeno turístico ni ceder ante modas, sino que es la natural expresión de una comunidad que se resiste a olvidar su pasado. Aunque la celebración se extiende a toda la ciudad, esto ocurre de manera orgánica; Egipto conserva la esencia de un espacio donde las prácticas culturales y el sentido de pertenencia configuran el territorio mucho más allá de lo ornamental.
Así, la Fiesta de Reyes Magos y Epifanía continúa su itinerario por generación tras generación, en una suerte de ritual compartido que testimonia cómo las tradiciones auténticas pueden resistir al paso del tiempo cuando la comunidad decide preservarlas. En cada canto, en cada danza y en la suma de cada gesto colectivo, Egipto parece recordar que las celebraciones barriales siguen siendo uno de los pilares para la construcción de identidad y memoria en la ciudad de Bogotá.
¿Cómo influyen las celebraciones tradicionales como la de Egipto en la identidad de los barrios históricos?
Las festividades comunitarias, como la Fiesta de Reyes Magos y Epifanía en el barrio Egipto, se constituyen en pilares para fortalecer la identidad colectiva de los barrios históricos. Este tipo de celebraciones contribuye a reforzar los lazos entre vecinos, a revalorizar costumbres ancestrales y a hacer visible la importancia del tejido social en la formación de las ciudades modernas. Según los relatos de los protagonistas, el sentido de pertenencia y la continuidad de estas prácticas son claves para que perduren a pesar de los cambios del entorno.
En barrios antiguos, las tradiciones locales marcan una pauta diferenciadora frente a la uniformidad que pueden imponer la globalización y las transformaciones urbanas. Al mantener vigentes rituales y festividades como la de Egipto, se crea un espacio para el diálogo intergeneracional y la transmisión de valores culturales, contribuyendo aún más a la cohesión social y a la preservación de memorias compartidas en contextos urbanos en constante cambio.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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