Por: Portal Bogotá

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Este artículo fue curado por pulzo   Mar 26, 2026 - 5:03 pm
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La ciudad de Bogotá ha mostrado un impulso decidido hacia el fortalecimiento de la cultura como herramienta de transformación social a través de la iniciativa “Bogotá, mi Ciudad, mi Casa” y la articulación de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (FUGA). Esta entidad ha desplegado una completa programación en las localidades de Santa Fe, Los Mártires y La Candelaria, donde el arte se ha integrado a la cotidianidad, proponiéndose como experiencia vital y medio de cambio colectivo. De acuerdo con información presentada en la agenda oficial de la FUGA, para el año 2026, la ciudad activará un total de 12 laboratorios de co-creación, 56 ciclos de formación, 17 espacios de reflexión, 28 talleres de creación abierta y 10 intervenciones en parques y otros espacios priorizados.

Uno de los ejes fundamentales de esta estrategia es el Programa Centro Creativo, impulsado por la Subdirección Artística y Cultural de la FUGA. Dicho programa está orientado a transformaciones tanto individuales como comunitarias, fundamentándose en acciones pedagógicas que buscan reforzar la creación y la construcción de saberes, incidiendo en la trayectoria vital de grupos diversos. Su estructura está definida en tres líneas de atención: Laboratorios de Co-creación, Espacios de Reflexión y Talleres de Creación Abierta; cada una integra la práctica artística, el pensamiento crítico y la creación colectiva.

Un aspecto relevante en esta etapa es la apertura de un laboratorio de música especialmente dirigido a personas con discapacidad mayores de 18 años, lo que representa un avance en términos de inclusión y equidad cultural. Al mismo tiempo, se mantiene abierta la convocatoria para el laboratorio de teatro destinado a jóvenes, consolidando así un espacio para la expresión y el desarrollo artístico de las nuevas generaciones.

Todos los laboratorios se estructuran en ciclos de siete sesiones, en las que se da prioridad al arte como experiencia y herramienta de libertad, utilizando el diálogo como método pedagógico principal. Además, se suman dos nuevos enfoques: paisaje de ciudad y comunión, que facilitan la conexión entre la experiencia artística y la forma en la que los habitantes interpretan y transforman su entorno.

La dimensión poblacional y diferencial adquiere especial relevancia, priorizando la inclusión de niñas, niños, adolescentes, personas mayores, quienes se encuentran en situación de habitabilidad en calle y población infantil migrante. A través de la colaboración y la participación, estos laboratorios buscan fortalecer la construcción de memorias y saberes colectivos, empleando lenguajes diversos como las artes plásticas, la música, el teatro y las artes electrónicas.

La articulación con actores del ecosistema distrital, entre los que destacan la Secretaría Distrital de Integración Social y el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, permite consolidar una acción pública donde convergen cultura, cuidado, memoria y bienestar. Esta integración asegura la transferencia de experiencias y aprendizajes en beneficio directo de la comunidad. Como cierre, en noviembre tendrá lugar la muestra final de los Laboratorios de Co-creación en El Muelle de la FUGA, donde los resultados de este proceso encontrarán un espacio de socialización comunitaria.

Las personas interesadas pueden consultar la programación completa de la FUGA en su sitio web oficial o comunicarse por correo para mayor información o inscripciones.

¿Por qué es importante la inclusión de personas con discapacidad en espacios artísticos?

La reciente apertura de un laboratorio de música para personas con discapacidad mayores de 18 años dentro de la programación de la FUGA resalta la relevancia de garantizar oportunidades culturales equitativas. Este enfoque reconoce las barreras tradicionales de acceso y propone el arte como un territorio donde la diversidad tiene cabida y expresión, permitiendo no solo el desarrollo de habilidades artísticas, sino también el fortalecimiento de la autoestima y el sentido de comunidad.

Incluir a personas con discapacidad en estos procesos contribuye a enriquecer los lenguajes artísticos y a ampliar la perspectiva colectiva sobre la diferencia. Además, facilita la construcción de entornos más justos y sensibles a las realidades de todos los ciudadanos, cumpliendo el objetivo de la cultura como derecho y espacio de transformación social comunitaria.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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