El primero en caer fue Jesús Armando Giraldo Bedoya, alias ‘Careloco’, un asesino que la Fiscalía señalaba de ser el autor de 4 homicidios aunque se sospechaba que habría participado de unos 14 crímenes violentos en Bogotá.

Su verdugo había sido alias ‘Arveja’, su hombre de confianza, que quiso arrebatarle el poder con el mismo método con el que ellos se apoderaron del negocio del microtráfico (venta de marihuana, cocaína y bazuco) en el sur de la capital, señaló el diario El Espectador.

Por un corto periodo de tiempo ‘Arveja’ lideró los negocios ilícitos de la organización en la localidad de San Cristobal y que reportaba, según dice la publicación, cerca de 5 millones de pesos diarios, pero la pugna por el poder tampoco lo perdonaría.

Fue entonces cuando ‘Pañales’ decidió dar un paso adelante y asesinó a su jefe para prolongar la guerra entre bandos que ya se asomaba en esquinas y calles de los barrios El Consuelo y La Belleza.

Precisamente en el barrio El Consuelo está la casa azul, el sitio elegido por los criminales para “realizar fiestas, tomar licor y ajusticiar a sus víctimas”, apuntó el periódico.

Ahí fue donde la Policía encontró los restos de una de las muchas víctimas que cayeron en los últimos meses en ese sector del sur. Había sido baleado, apuñalado y luego desmembrado.

Otra persona corrió la misma suerte solo que sus restos fueron enterrados en un potrero en donde fueron exhumados por la Fiscalía siguiendo información de inteligencia.

El apodo de ‘Los Profetas’ se lo atribuyó la misma policía que, tras seguimientos, descubrieron que los criminales decidían a quien  mataban o quien desaparecían, y la forma en que debían hacerlo.

Si bien la Policía capturó a 23 de sus integrantes en dos operativos simultáneos en San Cristóbal y Suba, los investigadores aseguran que otros 6 cabecillas andan sueltos.

Se cree que están armados con pistolas y subametralladoras aunque en los allanamientos solo se les encontró algunas papeletas con alucinógenos.