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En el transcurso de la semana ferial de Manizales, la expectativa y la emoción de los asistentes se ha hecho evidente a través de sus diferentes perspectivas, recogidas por PREGONERO. La afición por la tauromaquia continúa marcando el pulso de los eventos y, para muchos de los presentes, las tardes en la plaza constituyen un espacio de encuentro con una tradición que consideran parte de la identidad cultural de la ciudad. Al consultar con varios asistentes sobre sus deseos para lo que resta de la feria, emergen opiniones diversas, aunque coinciden en la importancia del arte taurino y la calidad de los carteles programados este año.
Manuela Suárez, una de las asistentes, expresó su deseo de ver ganaderías de calidad y toreros capaces de hacer brillar a los toros, aludiendo a la esencia misma de la tauromaquia: la capacidad del torero de transformar la faena incluso cuando el toro no es el ideal. Para ella, ese es el auténtico desafío y la mayor expectativa. José Gabriel Quiceno Arias, por su parte, valoró la oportunidad de disfrutar toda la temporada, recalcando que para realmente entender y gozar del mundo taurino es necesario asistir a todas las corridas, ya que cada una representa una experiencia distinta e irrepetible.
Hernando Quiceno Arias hizo énfasis en la constancia como aficionados y la emoción por la confección de carteles excepcionales. Destacó, además, el regreso de César Rincón, figura emblemática de la tauromaquia, así como la importancia de defender la permanencia de este espectáculo que, según él, es un bien cultural que merece respeto. Esta mirada contrasta con el contexto actual, en el que existen discusiones sobre la continuidad de la tauromaquia en Colombia y el temor a que se restrinja o elimine en el futuro próximo.
De igual manera, Juan Esteban Parra Quiceno mostró confianza en el nivel de los toreros presentes, entre los que mencionó a César Rincón y a Juan Ortega, quien entra en sustitución de Andrés Roca Rey. Según su opinión, aunque se lamenta la pérdida de figuras como Roca Rey, la presencia de otros alternantes garantiza el interés del público. No obstante, manifiesta su esperanza en que las condiciones climáticas sean adecuadas y que los toros demuestren la casta esperada por los aficionados.
Jorge Manrique, en un tono nostálgico pero apasionado, se refirió a Manizales como el último bastión de los toros en Colombia. Señaló que la ciudad mantiene un nivel insigne en la organización y selección tanto de los toreros como de las ganaderías. Para él, la programación de la temporada taurina en Manizales se traduce en un sello de garantía, distintivo de calidad a nivel nacional e internacional. Aunque lamenta la ausencia de Roca Rey, considera que el resto de alternantes puede ofrecer tardes memorables, reafirmando la singularidad de la plaza de Manizales tanto dentro del país como en el ámbito internacional.
César Augusto Londoño sumó su voz a la conversación destacando el valor de los carteles presentados. Resaltó que esta es una gran ocasión para que los aficionados se reencuentren con el arte taurino en una plaza que, a su juicio, debe conservar su protagonismo e importancia. Reiteró el pesar por la ausencia de un torero de calibre como Roca Rey, aunque subrayó que la calidad de los carteles anima a seguir asistiendo y defendiendo la continuidad de esta manifestación cultural.
Las voces recogidas por PREGONERO revelan el profundo sentido de pertenencia que sienten los asistentes frente a la feria taurina de Manizales. Cada opinión, desde la nostalgia hasta la convicción de resistencia ante posibles cambios legislativos, evidencia que para ellos la tauromaquia va más allá del espectáculo: representa identidad, memoria y defensa de la tradición. Así, mientras la ciudad sigue su curso festivo, la plaza continúa como un espacio de encuentro, debate y afirmación cultural.
¿Por qué se considera a la plaza de toros de Manizales un referente en Colombia?
El estatus de la plaza de toros de Manizales como referente nacional se deriva de opiniones que resuenan en las voces de sus asistentes. Según manifestaciones recogidas por PREGONERO, Manizales mantiene una programación de carteles con toreros y ganaderías reconocidas, lo que otorga a la ciudad una posición destacada dentro del panorama taurino del país. Este reconocimiento no solo se sustenta en la calidad de los eventos, sino también en el arraigo de la afición y la capacidad de la ciudad para sostener esta tradición en medio de debates y cambios de opinión social.
En este contexto, la plaza no solo es vista como un espacio para la celebración y el espectáculo, sino también como un bastión cultural que, según los entrevistados, resiste ante la posibilidad de futuras restricciones. Este carácter emblemático contribuye a que Manizales sea considerada, por quienes viven y disfrutan la feria, como un ejemplo a seguir en la defensa de la tauromaquia en Colombia y un lugar donde la tradición persiste frente a los retos contemporáneos.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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