El pasado jueves 23 de abril, jóvenes integrantes de la Fundación Social Destellos de Amor estaban entregando mercados en esa zona popular de la capital antioqueña por la crisis que viven miles personas de bajos recursos en medio de la cuarentena por el COVID-19.

Sin embargo, el hecho que les alegró el día y los dejó ‘boquiabiertos’ fue cuando se toparon con Doña Bertha.

Fander Quiceno Barrera, director de esa fundación, le contó al portal Minuto 30 que jamás esperaron esa respuesta de la anciana, pues estaban en una zona vulnerable. “Son casas en madera, en una situación bastante difícil. Llegamos a un hogar, en su humildad, muy bonito”, dijo sobre la casa de la nonagenaria.

Desde el saludo, dice Quiceno al mismo medio, Doña Bertha se comportó algo inquieta pero formal. Cuando le ofrecieron la bolsa alimentaria, ella miró hacía atrás y llamó a su hijo.

El hombre, muy serio, les respondió a los jóvenes de la fundación que no podían recibir el mercado, hecho que por un momento los dejó fuera de base. “Nos desarmó cuando nos dijo: ‘Dios los bendiga. La buena, pero nosotros no podemos recibir esta ayuda porque hay gente de esta zona que la necesita más’”, agregó Quiceno a ese portal.

Pero cuando iban pasando los segundos y la conversación, se dieron cuenta de que era un gesto solidario que tanto la anciana como su hijo tenían con la comunidad, pues afortunadamente ellos sí tenían que comer.

En un video, que grabaron los integrantes de la Fundación Destellos de Amor, se escucha a Bertha Avendaño decir: “Yo le tengo mucho miedo a esa enfermedad. Uno tiene ‘comidita’, cómo le voy a quitar al que no tiene, al que sí necesita”.

Según el relato de Quiceno a Minuto 30, la anciana les dijo que mejor le entregaran esos alimentos a un vecino que ella sabía sí estaba aguantando hambre.

Por ese noble y lindo gesto con su vecino, finalizó el director de la fundación, van a regresar el Día de la Madre a donde Doña Bertha para darle un gran regalo.