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El Servicio Geológico Colombiano (SGC) anunció el primero de agosto un cambio en el estado de alerta del volcán Puracé, pasándolo de amarilla a naranja. De acuerdo con lo expuesto por Jaime Raigosa, coordinador del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán del SGC, en entrevista con El Espectador, esta decisión responde al considerable aumento en la actividad sísmica, las emisiones de gases y el registro de columnas de ceniza con temperaturas y alturas superiores a las habituales. Esta alerta implica que las autoridades deben activar planes de respuesta, ya que la actividad volcánica sobrepasó los límites contemplados en la alerta amarilla.
El principal factor para el cambio de alerta fue la intensificación del “tremor sísmico”, una señal continua que aumentó notablemente en energía, así como los sismos asociados a las emisiones. Según el SGC, detrás de este incremento hay una cámara magmática ubicada bajo el volcán que libera gases a gran profundidad, los cuales interactúan con un sistema hidrotermal más cercano a la superficie, desencadenando el aumento de energía detectado en los monitoreos recientes. El resultado se ha reflejado en columnas de ceniza que esta semana llegaron hasta los 3.400 metros, cuando en meses previos solo alcanzaban cerca de 2.000.
El contexto histórico del Puracé permite entender por qué estas señales generan especial atención. En noviembre de 2025 hubo una situación similar, pero el proceso actual muestra una energía mucho mayor, evidenciada tanto en los valores sísmicos como en el volumen y temperatura de los gases emitidos, especialmente dióxido de azufre y dióxido de carbono. Situado en la Cadena Volcánica Los Coconucos, el Puracé y los volcanes aledaños como Curiquinga y Piocollo han registrado múltiples erupciones desde 2022, tras décadas de relativa calma. La última erupción importante del Puracé había ocurrido en 1977, pero desde noviembre pasado las emisiones de ceniza se han vuelto constantes, con un repunte importante en julio.
Actualmente existen dos posibles escenarios: si la actividad continúa en aumento y las emisiones se agravan, podría escalarse a alerta roja. Si, por el contrario, disminuye, sería posible regresar a la alerta amarilla, tal como ocurrió a comienzos de este año. Según los mapas de amenaza actualizados del SGC, la cabecera municipal de Puracé y otras poblaciones como Timbío están en alto riesgo de acumulación de material piroclástico y flujos densos. Popayán, aunque en zona de amenaza menor, podría verse afectada por cenizas y eventuales flujos de lodo. Las autoridades, incluida la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, deben liderar la ejecución de los planes de emergencia y se recomienda a la comunidad informarse solo por los canales oficiales del SGC, evitando difundir información no verificada.
En cuanto al tráfico aéreo, ya se han registrado cierres del aeropuerto de Popayán debido a la ceniza volcánica, una situación que podría repetirse si persiste el nivel de actividad.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Qué implica la alerta naranja en el volcán Puracé y cuáles son las posibles consecuencias?
La alerta naranja, según el Servicio Geológico Colombiano, indica un incremento significativo en la actividad sísmica, emisiones de gases y altura de las columnas de ceniza, lo que obliga a las autoridades a activar planes de contingencia y a la población a mantenerse alerta ante posibles evacuaciones o restricciones, especialmente en zonas de mayor amenaza por caída de material volcánico.
¿Qué tipo de materiales peligrosos puede expulsar el volcán Puracé durante una erupción?
El volcán Puracé puede expulsar principalmente flujos piroclásticos y proyectiles balísticos en caso de erupciones explosivas, según indicó el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán. Además, la caída de ceniza y material piroclástico puede afectar tanto a las poblaciones cercanas como al transporte aéreo y terrestre.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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