La razón es que los usuarios rechazaron un proyecto piloto llevado a cabo el pasado mes.

Así lo informó este lunes Wiener Linien, la compañía pública municipal encargada de la red de transporte en la ciudad, en un comunicado en el que anuncia el fin del proyecto tras concluir que “los vieneses están contentos con el aroma ambiental que hay en el metro”.

En un encuesta online, el 57 % de los más de 37.000 participantes votó en contra de perfumar los vagones del transporte público.

Fuentes de la compañía dijeron desconocer las causas de este rechazo.

No obstante, en diversos foros de Internet se pueden leer comentarios de usuarios que relacionan el uso de aromas sintéticos con la aparición de alergias, que acusan a los políticos municipales de despilfarrar dinero del contribuyente, o que simplemente rehúsan los olores artificiales.

“Ya tengo suficiente con los perfumes de esas damas y esos caballeros. Prefiero un honesto olor a sudor que todas esas cosas artificiales”, dice uno de ellos.

Durante el último mes, cuatro trenes circularon por las líneas de metro U1 y la U6, las más transitadas de la capital austriaca, con diferentes aromas en su interior que accedían a los vagones a través del sistema de ventilación.