El test de Iraj Harirchi, viceministro de salud que estaba en la línea del frente ante el coronavirus, dio positivo“, anunció en Twitter Alireza Vahabzadeh, asesor de prensa del ministro de esa cartera. 

Durante una rueda de prensa, el lunes, con el portavoz del gobierno, Ali Rabii, Iraj Harirchi tosió varias veces y parecía estar sudando.

En Irán, se confirmaron 34 nuevos contagios, según los datos ofrecidos este martes por el ministerio de salud, lo que lleva la cifra a 95 contaminados.

Sobre los nuevos contagios, Yahanpur precisó en su comunicado que 19 de ellos corresponden a la ciudad de Qom y nueve a Teherán, mientras que se han diagnosticado entre dos y una infecciones en las provincias de Fars, Mazandarán, Guilán y Alborz, así como en la isla de Qeshm.

Qom, centro teológico de Irán al que acuden miles de peregrinos y estudiantes, es el origen de la epidemia y la provincia donde se han registrado más casos.

El diputado de Qom, Ahmad Amirabadí, denunció ayer que en esa ciudad habían muerto al menos 50 personas por coronavirus y que se debería poner en cuarentena la urbe, aunque el propio Harirchi negó estos datos.

De los tres nuevos fallecidos, el portavoz de salud no precisó en qué provincias habían ocurrido, pero al menos dos de ellos corresponden a Teherán.

El director de la Universidad de Ciencias Médicas de Saveh, una localidad de la provincia de Teherán, Abas Nikravesh, anunció que las pruebas realizadas a dos enfermos de avanzada edad que murieron en los últimos días dieron positivo del coronavirus.

Para ayudar a las autoridades iraníes a poner en marcha las medidas de contención necesarias, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decidido enviar una misión científica a Irán, que está previsto llegue este martes.

El director de la OMS para Emergencias Sanitarias, Michael Ryan, consideró ayer probable que en el caso de Irán, la rápida multiplicación de casos podría tener relación con festividades religiosas con participación de muchos fieles, ya que el centro del brote se ubica en Qom.

Ante la propagación de la enfermedad en Irán, los países vecinos han cerrado sus fronteras terrestres y la mayoría de las aerolíneas han suspendido sus vuelos o impuesto restricciones.