El senador de Vermont, de 78 años y autodenominado “socialista democrático”, fue cuestionado por sus comentarios en el programa dominical de la cadena CBS ’60 Minutos’, donde dijo que era “injusto decir que todo fue malo” en la revolución cubana de 1959.

“Nos oponemos mucho a la naturaleza autoritaria de Cuba, pero es injusto decir que todo fue malo”, señaló Sanders. “Cuando Fidel Castro llegó al cargo, ¿sabes lo que hizo? Tuvo un programa masivo de alfabetización. ¿Es eso algo malo? ¿Aunque Fidel Castro lo hizo?”, se preguntó.

Consultado sobre los “disidentes presos” en Cuba, Sanders se apresuró a contestar: “Así es. Y condenamos eso”.

Sus afirmaciones fueron rebatidas con dureza por algunos de sus rivales. El multimillonario Michael Bloomberg, exalcalde de Nueva York que va tercero a nivel nacional en los sondeos de la interna demócrata, sugirió que los logros en educación de Castro sonaban ridículos al compararlos con el resto.

Otro aspirante demócrata, Pete Buttigieg, subrayó que tras “el horror” de ver a Trump acercarse “a dictadores”, se necesitaba un presidente “extremadamente claro al oponerse a los regímenes que violan los derechos humanos en el extranjero”.

“No se equivoquen”, dijo la campaña del exvicepresidente Joe Biden, quien hasta el mes pasado encabezaba la intención de voto a nivel nacional entre los demócratas y ahora está segundo.

En Twitter, donde el tema se volvió tendencia en Estados Unidos, muchos usuarios recordaron que el propio Barack Obama defendió en su momento los logros en salud y educación universal de Cuba.

Otras voces, en particular desde Florida, bastión de los cubanos que huyeron de la revolución de Castro, se alzaron dentro del Partido Demócrata contra Sanders, que arrasó el sábado en la interna de Nevada, en parte gracias al voto latino, tras buenos resultados en Iowa y New Hampshire.

Florida celebrará su elección primaria el 17 de marzo. Muchos demócratas temen que una nominación de Sanders afecte el desempeño del partido en las presidenciales de noviembre.

Con 21 millones de habitantes, Florida es un campo de batalla clave: en este estado considerado bisagra, las elecciones suelen dirimirse por márgenes muy estrechos y cada voto cuenta a la hora de decidir quién habitará la Casa Blanca.