Es difícil pensar que con el equivalente a 3.583 pesos colombianos una persona –y aún menos una familia– pueda sobrevivir, pero esa es la realidad en la Venezuela de Nicolás Maduro, que no da una señal de querer y poder salir de la crisis, a menos, como sugieren líderes de países de la región y del mundo, que el régimen chavista dé un paso al costado y permita que otros gobiernen.

El portal de oposición La Patilla señala que 13 meses después de que el sueldo mínimo legal llegara a niveles que en ese momento se consideraban un piso, de tan solo 2 dólares mensuales, no se pensaba que ese monto pudiera seguir bajando a niveles de centavos de dólar.

Hace tan solo 10 días, ya había pánico porque el salario mínimo había bajado a un dólar (400.000 bolívares), equivalente en ese momento a 3.820 pesos colombianos.

La Patilla advierte que ese nivel de salario mínimo implica varias consecuencias para el país vecino, como que no se cumplan las metas de erradicar la pobreza antes del 2030, una iniciativa liderada y supervisada por la ONU.

Además, el bajón afecta a 4 millones de pensionados y 4 millones empleados en ese país de 32 millones de habitantes.

Según El País de España, para el que esta noticia económica no pasó desapercibida, la canasta familiar básica de los venezolanos equivale a 300 dólares mensuales, cifra infinitamente lejana del salario mínimo, que en otros países debería alcanzar para cubrirla, según cifras del Centro de Documentación y Análisis Social (Cendas).

Por ejemplo, una persona con doctorado gana tan solo 48 dólares mensuales, equivalentes a 184.000 pesos, que apenas cubre un poco más de la mitad de lo que cuesta la canasta familiar.

Por ahora, esos 92 centavos de dólar le alcanzan a un venezolano para comprar un kilo de harina o arroz de baja calidad, señala el medio, lo que tampoco contribuye a que uno de cada 10 niños venezolanos salga de los niveles de desnutrición.

La otra consecuencia, que no requiere mayor análisis, es que se incrementará la migración de venezolanos a países como Colombia y Brasil, en busca de oportunidades para sobrevivir.