Spencer, al que el secretario de Defensa Mark Esper acababa de pedir que dimitiera, confirmó su marcha en una carta abierta en la que criticó a Trump, comandante en jefe de las fuerzas armadas estadounidenses.

“Ya no comparto la misma visión que el Comandante en Jefe que me nombró, respecto de los principios fundamentales del buen orden y de la disciplina”, escribió Spencer en una carta publicada por los medios estadounidenses.

“Reconozco, por la presente, el cese de mis funciones como secretario estadounidense de la Marina”, declaró.

Horas antes, el secretario de Defensa Esper había reclamado que Spencer renunciara a su cargo, una función civil.

Nancy Pelosi y Donald Trump

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Esper “solicitó la renuncia del Secretario de la Marina Spencer después de perder la confianza en él por su falta de franqueza sobre las conversaciones con la Casa Blanca sobre el manejo del caso del Navy Seal Eddie Gallagher”, dijo el Departamento de Defensa en un comunicado.

Gallagher, del comando de los ‘Navy Seals’, había sido juzgado por crímenes de guerra en un caso muy seguido en Estados Unidos.

El 2 de julio se le declaró no culpable del asesinato de un prisionero en Irak en 2017 y se le absolvió de dos intentos de asesinato sobre civiles iraquíes.

Trump

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Pero el soldado de élite sí fue declarado culpable de haber posado junto al cadáver de un joven junto a otros militares, una foto que podía “perjudicar a las fuerzas armadas”, según el acta de acusación.

La Marina lo degradó a raíz de esa condena, una sanción que reducía su salario y su pensión de jubilación. Sin embargo, el 15 de noviembre Trump revocó la degradación.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.