Pero no es lo único terrorífico que dice el también copresidente de la Fundación Bill & Melinda Gates en un artículo suyo que publica El País, de España. Sostiene asimismo que “seguramente solo será cuestión de tiempo que una región del planeta vuelva a contagiar a otra”.

Para sustentar su preocupación, hace una comparación: “Pensemos que la Covid-19 ha desbordado a ciudades como Nueva York, cuando las cifras indican que un solo hospital de Manhattan tiene más camas para cuidados intensivos que la mayoría de los países africanos. Millones de personas podrían morir”.

Recalca que no hay que mirar de reojo lo que pueda pasar en los países en desarrollo, porque pueden provocar consecuencias que deben ser “motivo de preocupación”. Y la razón es simple, pero tétrica. “Aunque los países ricos consigan frenar el contagio en los próximos meses, la Covid-19 podría rebrotar si la pandemia sigue siendo lo bastante aguda en otras zonas”, con lo cual se reiniciaría un pavoroso ciclo.

Esta preocupación de Gates ya se ha materializado en la propia China, donde se originó el virus. De hecho, el gigante asiático está intranquilo por el inusitado aumento de “casos importados” de COVID-19.

Al observar esta situación se entiende la línea argumentativa de Gates para sustentar la tesis central en su artículo que reproduce el diario español: se necesita una estrategia mundial para luchar contra esta enfermedad y líderes que sean capaces de llevar a cabo tres recomendaciones que hace.

  1. Asegurarse de que los recursos mundiales para luchar contra la enfermedad estén distribuidos eficazmente (mascarillas, guantes y pruebas diagnósticas).
  2. Invertir en I+D (investigación y desarrollo) para desarrollar una vacuna.
  3. Financiar no solo el desarrollo de la vacuna, sino para producirla o distribuirla.

Las cifras que se requiere son multimillonarias, admite Gates, pero afirma que si bien pueden parecer enormes en una época en la que economías enteras están reduciendo su actividad casi hasta detenerla, “no son nada comparadas con el coste de un esfuerzo de inmunización chapucero y un brote más prolongado”.

Yuval Noah Harari, otra voz muy reputada que viene teniendo más eco en los tiempos de coronavirus, añade otras recomendaciones a las de Gates, que bien podrían considerar los líderes mundiales, aunque este historiador y filósofo considera que en la batalla contra el COVID-19, “la humanidad carece de líderes”.

Harari sostiene, en un artículo publicado por Time, que se deben tener en cuenta las enseñanzas que ha adquirido la humanidad a lo largo de la historia, entre ellas, no cerrar de forma permanente las fronteras. “La historia indica que la auténtica protección se obtiene con el intercambio de informaciones científicas fiables y la solidaridad mundial”, subraya.

“El cierre de las ciudades puede conducir a la crisis económica”, alerta Harari. “Si pensamos que otros países nos van a ayudar, será más probable que tomemos una decisión tan radical. Pero, si creemos que los demás países van a abandonarnos, seguramente vacilaremos y cuando actuemos será demasiado tarde”.

Por eso, este pensador señala que la humanidad está afrontando una grave crisis debido al coronavirus, pero también por la falta de confianza entre las personas. “Para superar una epidemia, la gente necesita confiar en los expertos científicos, los ciudadanos necesitan confiar en las autoridades y los países necesitan confiar unos en otros”.

Pero lamenta que “unos políticos irresponsables han socavado deliberadamente la fe en la ciencia, las autoridades públicas y la cooperación internacional”, por lo que ahora nos enfrentamos a esta crisis “sin ningún líder mundial capaz de inspirar, organizar y financiar una respuesta global coordinada”.