El último día ha habido tres fallecimientos y en todo el país hay ahora 924 hospitalizados con síntomas y 64 personas en unidades de cuidados intensivos.

Con estos datos, desde el inicio de la pandemia en febrero Italia ha tenido 258.136 casos de coronarivus y 35.430 muertos.

Especialmente significativo es el fuerte repunte de nuevos casos en la región de Lacio (centro) cuya capital es Roma, con 215 las últimas 24 horas, frente a los 137 del día anterior.

Es una cifra récord para esta región que incluso durante los meses duros de la pandemia fue poco golpeada, y según el consejero regional de Sanidad, Alessio D’Amato, el 61 % de estos nuevos casos están relacionados con la vuelta de vacaciones desde el extranjero pero, sobre todo, desde la isla italiana de Cerdeña, de donde llegaron 97 de los nuevos positivos.

“Nunca hemos tenido tantos casos diarios”, dijo D’Amato. El anterior récord fue de 208 casos diagnosticados en un solo día, el 28 de marzo, en plena pandemia, cuando Italia era el país más afectado de Europa.

“Fundamentalmente son jóvenes y asintomáticos. En esta fase el problema no son las hospitalizaciones ni los cuidados intensivos, esto está bajo control y no estamos preocupados, pero hay que bloquear a tiempo la cadena de transmisiones para que no se disemine el virus en el ámbito familiar”, advirtió el responsable sanitario.

Lombardía (con capital en Milán) es la segunda región con más contagios nuevos el último día, con 185 casos, seguida de Véneto (también en el norte, con capital en Venecia), con 160.

Según el boletín semanal sobre la evolución de la epidemia publicado este sábado por el Instituto Superior de la Salud (ISS), “Italia se encuentra en una fase epidemiológica de transición con tendencia al deterioro progresivo”, con un constante aumento de nuevos casos las últimas tres semanas.

Y añade que la semana del 10 al 16 de agosto “se ha constatado la transmisión generalizada del virus por todo el territorio nacional que, cuando se dan las condiciones favorables, provoca incluso grandes brotes. Esto aumenta el estrés en los departamentos de prevención, encargados de rastrear todos los casos y contactos”.