Activistas de los derechos de los animales apuntaron contra Donald Trump Jr. tras conocerse que mató a la oveja y que las autoridades del país asiático le emitieron un permiso de caza retroactivamente, lo que generó dudas sobre si recibió un trato especial, según un informe de ProPublica difundido este jueves.
Con sus cuernos gigantes y curvos, la oveja argali se considera un tesoro nacional de Mongolia, y el derecho a cazarla está controlado por un sistema de permisos turbio sujeto a la influencia política y financiera, según expertos citados por el medio de comunicación estadounidense.
ProPublica dijo que las autoridades mongolas emitieron un inusual permiso a Trump Jr. el 2 de septiembre, cuando ya había abandonado la región de caza y que cuando volvió a dispararle al animal, estuvo acompañado por agentes de seguridad de ambos países.
Luego se reunió en privado con el presidente del país, Khaltmaa Battulga, antes de regresar a Estados Unidos, según un funcionario citado en el informe.
Kitty Block, presidenta de Humane Society, escribió en un blog que solo quedan 18.000 ovejas argalíes en el desierto de Mongolia, pero entre 2008 y 2018 cazadores estadounidenses importaron 254 trofeos de caza de la especie de ese país asiático.
“Si Mongolia y otras naciones del área continúan entregando estos animales como premios para los ricos y los bien conectados, no hay duda de que pronto veremos el final de este animal en peligro de extinción”, sostuvo.
Otros dijeron que el gobierno mongol esperaba ganarse el favor de Washington.
“¿Cuáles son las posibilidades de que el gobierno mongol hubiera actuado igual con alguien que no fuera hijo del presidente de Estados Unidos?”, dijo Kathleen Clark, profesora especializada en ética legal en la Universidad de Washington en St Louis, a ProPublica.
Trump Jr. y su hermano Eric son ávidos cazadores y sus fotos posando con animales que mataron, incluidos un elefante, un búfalo y un leopardo, resurgieron durante la campaña presidencial de 2016.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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