El 28 de noviembre de 2009, Murillo-Moncada discutió con sus padres y se fue de la casa familiar en medio de la noche, descalzo y bajo una tormenta de nieve. Tomaba antidepresivos, tenía alucinaciones y escuchaba voces, según relató su madre a la policía.

Sus padres no lo vieron más y debieron denunciar su desaparición a las autoridades locales, que durante todos estos años mantuvieron la búsqueda, sin mayores esperanzas.

El pasado lunes, sin embargo, el Departamento de Policía de Council Bluffs anunció que el cuerpo del joven fue encontrado a menos de una milla de distancia de su domicilio, detrás de los refrigeradores del supermercado No Frills, donde trabajaba, según recoge la cadena CNN.

El sargento Brandon Danielson, asignado a la investigación, calificó el caso de “único”, porque el establecimiento cerró sus puertas en 2016 y recién en enero pasado una cuadrilla de trabajadores comenzó a desmontar las estanterías y refrigeradores.

Fue entonces cuando encontraron un cuerpo en una separación de 18 pulgadas (45 centímetros) existente entre la pared y los refrigeradores.

Aunque estaba descompuesto y era imposible una identificación visual, la ropa coincidía con la descripción del atuendo que vestía cuando fue reportado como desaparecido, lo que llevó a Danielson a recordar de inmediato el caso de Murillo-Moncada.

La identificación final fue hecha por la División de Investigación Criminal de Iowa, que utilizó ADN de los padres para compararlos con los restos hallados.

Según la autopsia, los restos no mostraron señales de trauma y la muerte fue declarada accidental.

Exempleados del supermercado declararon a la policía que era práctica común subir a la parte superior de los refrigeradores, donde se almacenaba mercadería.

Las autoridades creen que eso es lo posiblemente hizo Murillo-Moncada tras discutir con sus padres, y cayó al hueco desde unos 12 pies de altura, donde quedó atrapado y sin lograr ser auxiliado.