Estados Unidos estaría buscando un cambio de régimen en Cuba para finales de 2026, según un informe revelado por The Wall Street Journal, que detalla cómo la Casa Blanca, bajo el mando del presidente Donald Trump, habría puesto ahora su atención en la isla caribeña tras la captura del jefe del régimen venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, quienes permanecen detenidos en una cárcel federal en Brooklyn, Nueva York, a la espera de juicio por delitos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y posesión de armas.
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De acuerdo con el diario estadounidense, altos funcionarios de la administración Trump aseguraron que el Gobierno estaría buscando “activamente” un cambio de gobierno en Cuba y que espera llegar a algún tipo de acuerdo antes de que termine 2026. Fuentes familiarizadas con el tema indicaron que Washington está “buscando personas con información privilegiada” dentro del régimen cubano que puedan ayudar a facilitar una transición y “expulsarlo del poder”.
Aunque, por ahora, no existiría un “plan concreto” para acabar con el gobierno que ha ostentado el poder en la isla durante casi siete décadas, funcionarios citados por The Wall Street Journal señalaron que la captura de Maduro y las concesiones posteriores de sus aliados serían vistas como un “modelo” y una “advertencia” para Cuba. En ese sentido, desde Washington se estaría intensificando la presión económica y diplomática, al tiempo que se buscan interlocutores dentro del propio Gobierno cubano dispuestos a negociar.
El informe también recoge que dentro de la administración Trump hay divisiones sobre cómo abordar el tema: algunos funcionarios y aliados del presidente abogan por un “enfoque agresivo”, mientras que otros recuerdan los intentos fallidos del pasado por debilitar o derrocar al régimen cubano y alertan sobre los riesgos de una escalada.
Según datos de inteligencia citados por funcionarios estadounidenses, la economía cubana estaría al borde del colapso, enfrentando una grave escasez de productos básicos y medicinas, además de apagones frecuentes. A esto se sumaría la posibilidad de que la isla se quede sin combustible tras las recientes advertencias de Trump, quien aseguró que “no llegará más petróleo ni dinero” desde Venezuela.
“Venezuela ya no necesita protección de los matones y extorsionadores que la mantuvieron secuestrada durante tantos años”, escribió Trump en Truth Social el pasado 11 de enero. “Venezuela tiene ahora a los Estados Unidos de América, el ejército más poderoso del mundo (¡por mucho!), para protegerla, y la protegeremos”, agregó, antes de lanzar una advertencia directa a La Habana: “No habrá más petróleo ni dinero para Cuba, cero. Recomiendo encarecidamente que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”.
En respuesta, el líder del régimen cubano, Miguel Díaz-Canel, aseguró que su país estaba preparado para defenderse. “Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer”, escribió en X, y añadió que la isla estaba “dispuesta a defender la Patria hasta la última gota de sangre”.
En paralelo, el New York Times informó que el Ejército de Estados Unidos redujo recientemente su despliegue militar en el Caribe y trasladó buques hacia aguas al norte de Cuba. Según el medio, dos barcos de transporte anfibio —el USS Iwo Jima y el USS San Antonio— se dirigieron a esa zona, lo que habría reducido en unos 3.000 efectivos el número de tropas estadounidenses en el Caribe. Trump, incluso, afirmó en una entrevista radial que Cuba “está muy cerca” de caer, aunque evitó amenazar con una intervención directa.
Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba han estado marcadas por décadas de tensión, sanciones económicas y restricciones comerciales, en un intento constante por presionar cambios políticos en la isla. Ahora, tras el golpe al régimen venezolano y en medio de las tensiones por Groenlandia, el tema cubano vuelve a encender alarmas geopolíticas en la región.
Cuba rechaza imagen anexionista difundida en redes sociales
En medio de este nuevo pulso diplomático, Cuba reaccionó con indignación a la difusión de una imagen en redes sociales que, mediante inteligencia artificial, mostraba a la isla como parte del territorio de Estados Unidos. La publicación provocó una condena inmediata y unánime en el país, donde fue calificada como una ofensa a la historia, los mártires y la bandera nacional.
Usuarios cubanos expresaron su rechazo en plataformas como Facebook. “Anexionismo de nadie, Cuba es y será libre e independiente”, escribió Ana Simón, mientras que Crespo Baquero Yuniasky afirmó: “Insulta ver a este patán (Donald Trump) con esta imagen… hace más de un siglo en esta isla se peleó duro por la soberanía y la independencia que hoy tenemos”.
La reacción popular evocó versos patrióticos del poeta Bonifacio Byrne y recordó la historia de resistencia frente a las intervenciones estadounidenses, desde la Enmienda Platt hasta la Revolución de 1959. Para muchos cubanos, la imagen no hizo más que reavivar el sentimiento de defensa de la soberanía nacional.
“Mientras quede un cubano digno, no seremos colonia de nadie”, escribió otro usuario. La consigna quedó clara en la isla: en Cuba no se admiten dos banderas.
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