Las nuevas restricciones impuestas por el gobierno de Donald Trump suponen la cancelación de las autorizaciones para barcos de recreo y de pasajeros, así como visitas educativas y traslados privados en avión, pero no afectan a otras 11 categorías de viajes legales a Cuba, ni impiden los vuelos comerciales hacia allí.

Sin embargo, esta decisión podría constituir un fuerte golpe para la economía de Cuba, que recibió más de 250.000 visitantes estadounidenses en los primeros cuatro meses de 2019; casi el doble del año anterior. El gobierno de Miguel Díaz-Canel “rechazó enérgicamente” las nuevas restricciones, que para la isla representan dejar de recibir decenas de millones de dólares al año.

Este martes, el gobierno estadounidense vinculó el endurecimiento de las restricciones de viajes a Cuba al apoyo de La Habana a Maduro. “El turismo encubierto ha contribuido a enriquecer a miembros de las fuerzas militares cubanas, las mismas personas que apoyan a Nicolás Maduro en Venezuela y reprimen al pueblo cubano en la isla”, sostuvo.

Collin Laverty, presidente de Cuba Educational Travel, una de las agencias estadounidenses que organiza visitas a Cuba, acusó a la administración de Trump de actuar con fines electorales. Según él, Trump, que busca la reelección en 2020, quiere apaciguar a los inmigrantes cubanos conservadores en contra de La Habana en Florida, un importante estado electoral en el que los cubano-estadounidenses tienen un fuerte peso:

“Esto no tiene nada que ver con empoderar al pueblo cubano y tiene todo que ver con empoderar a un puñado de personas en la Florida que nunca han estado en Cuba”

Los viajes de estadounidenses a Cuba que no tuvieran por objeto visitar a familiares estaban prohibidos antes de que Obama iniciara la normalización de las relaciones con La Habana, en diciembre de 2014. A raíz de ese proceso, Estados Unidos permitió a sus ciudadanos hacer viajes a la isla dentro de 12 categorías, que en la práctica eran eufemismos para visitas turísticas.

En 2016, después de la histórica visita de Obama a la isla, se levantó la prohibición lo que permitió a la industria de cruceros del Caribe incluir escalas en Cuba. Pero Trump revirtió esto.

Estados Unidos aplica desde 1962 un bloqueo económico contra Cuba que busca forzar un cambio de régimen, y ha endurecido las medidas contra la isla desde la llegada de Trump al poder en 2017, borrando el acercamiento que propició su antecesor, Barack Obama.