La primera potencia mundial es el país más afectado por la pandemia con más de 10 millones de casos y cerca de 240.000 muertos.

Aunque el récord del martes se debe en parte a la suma de datos del fin de semana que no se habían contabilizado, es un reflejo de la tendencia al alza que registra ese país después de una semana llena de movilizaciones a causa de las elecciones.

Ha sido una semana con récords consecutivos, en la que el número de casos nuevos diarios siempre superó los 100.000, niveles nunca alcanzados hasta ahora en todo el mundo.

Aunque el número de muertes diarias de COVID-19 aún está lejos de volver a los niveles de primavera, en las últimas 24 se registraron más de 1.500 fallecidos. El número de hospitalizaciones también está batiendo récords.

Unas 62.000 personas se encuentran internadas por COVID-19 en Estados Unidos, según el Covid Tracking Project; la cifra más alta desde que se registrara el primer caso oficial en el país a finales de enero.

Trump y Biden, dos enfoques completamente diferentes sobre la pandemia

Regularmente subestimada por el presidente saliente Donald Trump, la pandemia provocó la peor crisis sanitaria en el país desde la gripe española, en 1918, y la recesión más brusca desde la Gran Depresión, desatada en 1929.

El presidente electo Joe Biden, anunció a principios de esta semana su plan para combatir la pandemia, un punto que considera prioritario desde primer día que tome el mando, el 20 de enero próximo. Además, este lunes dio a conocer los nombres de los integrantes de la unidad de crisis dedicada a manejar la pandemia.

Gran parte de las esperanzas para frenar la pandemia están puestas en el anuncio hecho este lunes por los laboratorios Pfizer y BioNTech. Las dos compañías aseguraron que su vacuna contra el COVID-19 tiene una efectividad del 90%. El gobierno de Estados Unidos firmó un contrato de 1.950 millones de dólares con Pfizer para suministrar 100 millones de dosis en caso de que la vacuna sea aprobada.