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Este artículo fue curado por pulzo   Feb 9, 2026 - 9:15 am
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El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, atraviesa el momento más delicado de su mandato desde que asumió el cargo hace año y medio.

En apenas diez días, una cascada de revelaciones vinculadas al caso del fallecido delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein ha desatado una gran crisis política en Londres, poniendo en duda el liderazgo del jefe del Gobierno laborista y provocando dimisiones en la cúpula de Downing Street.

En el centro de la tormenta está una decisión tomada por Starmer en 2024: el nombramiento del veterano dirigente laborista Peter Mandelson como embajador del Reino Unido en Estados Unidos. Aunque los vínculos de Mandelson con Epstein ya eran conocidos, la reciente publicación de millones de documentos por parte del Departamento de Justicia estadounidense volvió a poner bajo la lupa la relación entre ambos, con nuevos detalles que agravaron el impacto político del caso.

A las revelaciones se suman las presiones de la oposición, de sectores del propio partido de Starmer y de la opinión pública, ha situado a Starmer en una posición de extrema fragilidad. Las recientes dimisiones de su jefe de gabinete y de su director de comunicaciones, así como encuestas que reflejan un fuerte rechazo ciudadano, complican el escenario de Westminster, en medio de la mayor crisis del actual Gobierno.

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El origen de la crisis: Mandelson, Epstein y un nombramiento controvertido

La polémica se desató tras la difusión de nuevos correos electrónicos y documentos relacionados con Jeffrey Epstein, el financiero estadounidense condenado por delitos sexuales que murió en prisión en 2019. Entre ese material, según la información publicada por el Departamento de Estado de EE. UU., quedaron al descubierto la cercanía personal entre Epstein y Peter Mandelson, una figura histórica del Partido Laborista y colaborador clave de gobiernos anteriores.

Starmer había nombrado a Mandelson embajador en Washington en 2024, pese a que ya se conocía que el exministro mantenía una relación con Epstein, incluso después de que este fuera condenado en 2008 por delitos sexuales contra una menor.

En septiembre de 2025, tras la publicación de una primera tanda de correos electrónicos que confirmaban esa amistad prolongada, el primer ministro decidió destituir a Mandelson del cargo.

Sin embargo, las revelaciones más recientes fueron aún más graves. Los correos electrónicos difundidos esta semana indican que Mandelson habría compartido información gubernamental sensible, potencialmente capaz de influir en los mercados, con Epstein en 2009, cuando era miembro del Gabinete laborista durante el gobierno de Gordon Brown.

En momentos en que crecen las presiones contra Starmer para que renuncie, una exigencia como forma de protesta por su decisión, el premier compareció el pasado 5 de febrero ante el Parlamento, donde señaló que, si bien conocía de la amistad entre Epstein y Mandelson, no sabía del alcance de esa relación.

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La responsabilidad política y el cuestionamiento al liderazgo de Starmer

El foco de la controversia se desplazó rápidamente desde Mandelson hacia el propio primer ministro. Para amplios sectores del arco político británico, la cuestión central dejó de ser únicamente la conducta del exembajador para convertirse en un problema de criterio y responsabilidad política de Starmer.

El líder laborista se disculpó públicamente con los ciudadanos británicos y con las víctimas del tráfico sexual de Epstein, afirmando que había creído en lo que describió como “las mentiras de Mandelson”.

Pero estas disculpas no lograron frenar la presión: legisladores laboristas comenzaron a expresar dudas sobre la pertinencia de que continúe encabezando la bancada política, mientras desde la oposición se multiplicaron los llamados para que asuma su responsabilidad y renuncie al cargo.

Desde el Partido Conservador, su líder Kemi Badenoch afirmó que Starmer ha recurrido reiteradamente a trasladar la culpa a terceros. En declaraciones a la ‘BBC’, sostuvo que el primer ministro “debe asumir la responsabilidad por sus propias terribles decisiones”, en lugar de atribuirlas a asesores o subordinados.

En la misma línea, la vicelíder de los Liberal Demócratas, Daisy Cooper, señaló que cambiar de asesores no altera el hecho de que la decisión final fue del jefe del Gobierno.

Las críticas también llegaron desde otros frentes. El Partido Nacional Escocés (SNP), que gobierna en Escocia, y el Partido Verde pidieron directamente la dimisión de Starmer, al considerar que su criterio quedó seriamente dañado por el nombramiento de Mandelson.

Dimisiones en Downing Street debilitan la estructura política

En medio de la creciente presión, el jefe de gabinete de Starmer, Morgan McSweeney, presentó su dimisión el domingo 8 de febrero, asumiendo la responsabilidad por haber aconsejado al primer ministro el nombramiento de Mandelson como embajador en Washington.

McSweeney, considerado el arquitecto de la victoria electoral laborista en 2024 y una figura clave en el entorno de Starmer, reconoció en un comunicado que la decisión fue equivocada y que había dañado al partido, al país y a la confianza en la política.

A pesar de su renuncia, McSweeney reiteró su respaldo al primer ministro, un gesto que Downing Street esperaba que contribuyera a contener la crisis. Sin embargo, el impacto político no se detuvo allí.

Este lunes 9 de febrero, también renunció el director de comunicaciones del primer ministro, Tim Allan, lo que profundizó la sensación de descomposición en el núcleo duro del Gobierno. Allan, con una extensa trayectoria como asesor político y fundador de una influyente consultora de asuntos públicos, afirmó que se retiraba para permitir la construcción de un nuevo equipo en Downing Street.

El impacto en la opinión pública

La crisis política se refleja también en los sondeos de opinión. Según una encuesta de la firma Opinium publicada por The Observer, el 55% de los británicos considera que Keir Starmer debería dimitir como primer ministro. El dato resulta significativo si se compara con el 45% que, en abril de 2024, apoyaba la dimisión del entonces jefe del Gobierno conservador, Rishi Sunak, poco antes de la convocatoria de elecciones generales.

El estudio, realizado entre más de 2.000 adultos a comienzos de febrero, muestra además una valoración neta muy negativa del liderazgo de Starmer. En aspectos como su capacidad para “representar lo que piensa la gente” y “conectar con la gente corriente”, el primer ministro obtiene una puntuación de -44, mientras que en la percepción de si es un líder fuerte registra -40.

El caso Epstein y su efecto en el Reino Unido

La crisis que sacude al Gobierno británico no se desarrolla en el vacío. La reciente publicación de millones de documentos relacionados con Jeffrey Epstein ha tenido un efecto expansivo que alcanza a distintas esferas del poder en el Reino Unido, incluida la familia real.

Según información de Reuters, el príncipe Guillermo y su esposa, Catalina, expresaron públicamente su profunda preocupación por las revelaciones contenidas en los nuevos archivos, en particular por el renovado escrutinio sobre el príncipe Andrés, hermano menor del rey Carlos III.

Andrés había sido apartado del núcleo de la realeza tras confirmarse su estrecha relación con Epstein y llegó a un acuerdo extrajudicial en 2022 con Virginia Giuffre, quien lo acusó de abusos sexuales cuando era menor.

Los documentos recientemente publicados sugieren que Andrés también habría compartido información oficial británica con Epstein en 2010, después de la condena del financiero, lo que ha generado nuevas preguntas sobre el uso indebido de información confidencial. La policía evalúa posibles investigaciones adicionales, lo que mantiene el escándalo en la agenda pública.

Dimitir o resistir: las opciones de Starmer

Ante este panorama, se abren distintos escenarios para el futuro inmediato del primer ministro. La opción más directa sería su dimisión, lo que activaría una elección interna para definir al nuevo liderazgo del Partido Laborista. Este proceso podría extenderse durante semanas, tiempo durante el cual Starmer probablemente permanecería en el cargo.

En caso de una renuncia inmediata, el Gabinete y los órganos de gobierno del partido podrían designar a un primer ministro interino. Entre los nombres que circulan aparece el del viceprimer ministro David Lammy, quien podría asumir de forma provisional mientras se desarrolla la contienda interna.

Las reglas del Partido Laborista establecen que los aspirantes al liderazgo deben contar con el respaldo de al menos una quinta parte del grupo parlamentario, además de apoyos de las bases locales y de organizaciones afiliadas, como sindicatos. El proceso culmina con una votación de los miembros y afiliados, mediante un sistema preferencial que exige mayoría absoluta.

Otra posibilidad es que Starmer decida resistir en el cargo y enfrentar un desafío interno. Aunque el Partido Laborista no tiene un historial de destituir a primeros ministros en ejercicio, el clima político actual no descarta un escenario de rebelión interna si la presión continúa aumentando.

Obstáculos electorales, entre los riesgos a corto plazo

Más allá de la crisis inmediata, Starmer deberá hacerle frente a una serie de pruebas políticas en las próximas semanas y meses. Las elecciones parciales previstas para el 26 de febrero en Gorton y Denton, un distrito tradicionalmente seguro para los laboristas que, esta vez, se presenta como una contienda reñida frente al avance del partido Reform UK por la derecha y de los Verdes por la izquierda.

A esto se suma el malestar interno generado por la decisión de bloquear la candidatura del alcalde de Manchester, Andy Burnham, a una elección especial, una medida que críticos interpretan como un intento de evitar el regreso a la Cámara de los Comunes de un potencial rival interno.

De cara a mayo, el Partido Laborista tendrá una serie de elecciones regionales y locales. Sectores del partido temen una posible pérdida del poder en Gales, un retroceso significativo en Escocia y malos resultados en Inglaterra, lo que podría intensificar aún más las presiones sobre el liderazgo de Starmer.

Con AP, EFE y Reuters

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