Shiraishi se declaró culpable este miércoles en un tribunal de Tokio, informaron los medios de comunicación locales, y que cubren este proceso que estremeció a Japón.

También es acusado de guardar los cuerpos despedazados de sus víctimas en neveras, y no refutó los nueve cargos de asesinato a los que se enfrenta, afirmando que son “todos correctos”, precisó la cadena pública de televisión NHK.

En la mañana de Halloween de 2017, la policía descubrió en la casa de Shiraishi nueve cuerpos desmembrados en no menos de 240 trozos de hueso escondidos en neveras y cajas de herramientas, espolvoreados con arena para gatos para intentar ocultarlos.

El hombre es sospechoso de haber atraído a víctimas, de entre 15 y 26 años y con tendencias suicidas, a través de Twitter diciéndoles que podía ayudarles en sus proyectos o incluso morir a su lado.

La policía arrestó a Shiraishi hace tres años mientras investigaba la desaparición de una mujer de 23 años que supuestamente tuiteó que quería suicidarse.

Después de la desaparición de la joven, su hermano habría conseguido conectarse a su cuenta de Twitter y detectado un nombre de usuario con mensajes sospechosos.

Los abogados del acusado piden que los cargos se reduzcan a “asesinato con consentimiento”, lo que solo conlleva una pena de entre seis meses y siete años de prisión, alegando que las víctimas consintieron en ser asesinadas, según la NHK.

Si es declarado culpable de asesinato, Shiraishi se enfrenta a la pena de muerte, que es ejecutada por ahorcamiento en Japón.