La elevada cifra de víctimas mortales fue revelada por EFE, que citó al doctor Nasra Ali, del Hospital Medina. El médico advirtió que muchos de los heridos están muriendo por la escasez de sangre.

Entre los muertos hay al menos 17 estudiantes de la Universidad de Benadir, quienes pasaban por allí en el momento del ataque.

También murieron dos ingenieros turcos, trabajadores de la empresa Construcciones En-Ez, encargada de las obras en esta carretera, según la embajada de ese país en Mogadiscio.

El atentado ocurrió a las 8:00 de la mañana (hora local) cuando un presunto suicida hizo estallar una especie de miniván cerca de una oficina de impuestos, en el puesto de control utilizado por los vehículos que salen y entran a Mogadiscio desde la ciudad de Afgoye.

Decenas de familias siguen esperando a las afueras de los hospitales Erdogan, Medina y la clínica especializada Kalkaal con la intención de conocer el estado de sus familiares; mientras que el personal sanitario solicitó a la población que done sangre.

“Se ha pedido a otros pacientes, familiares e incluso a médicos, enfermeras y personal del hospital que donen sangre con urgencia para ayudar a las víctimas. La situación es mala”, aseguró a EFE el doctor Yahye Ismail, del Hospital Erdogan.

Hasta el momento, ningún grupo terrorista ha reclamado la autoría del atentado, aunque el grupo terrorista yihadista Al Shabab había manifestado su rechazo a la construcción la carretera en donde explotó el carro bomba.