El nominado por el presidente de EE. UU., Joe Biden, para ser secretario de Estado, tiene experiencia en las Administraciones de Bill Clinton (1993-2001) y de Barack Obama (2009-2017), y recibió el visto bueno en la Cámara Alta con 78 votos a favor y 22 en contra.

La confirmación de Blinken supone una vuelta de EE. UU. a los aliados y a la política exterior tradicional del país, tras el giro que supuso el Gobierno del expresidente Donald Trump.

Durante su audiencia, la semana pasada, ante el Comité de Exteriores del Senado, este hijastro de un superviviente del Holocausto defendió que “la humildad y la confianza deberían ser los dos lados de la moneda de liderazgo de EE. UU.”.

“Humildad, porque tenemos mucho trabajo que hacer en casa para promover nuestra postura en el extranjero, pero también actuaremos con la confianza de que EE. UU. todavía tiene una capacidad mayor que cualquier país sobre la Tierra para movilizar a otros por el bien de todos”, indicó.

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Relaciones con China son clave en la administración de Joe Biden

Sobre China, dijo que el gigante asiático supone “el desafío más significativo que ninguna otra nación Estado haya supuesto para EE. UU.”.

Por ello, “debemos comenzar a acercarnos a China desde una posición de fuerza, no de debilidad”, sostuvo.

En cuanto a Irán, Blinken destacó que la Administración de Joe Biden siente que el mundo es más seguro con el acuerdo nuclear con la República Islámica, del que Trump retiró a EE.UU. en 2018, pero no dio pistas sobre si el Gobierno del nuevo mandatario piensa devolver al país a ese pacto.

“El presidente electo cree que si Irán regresa al cumplimiento (del pacto), nosotros también”, afirmó Blinken en la audiencia, un día antes de que Biden fuera investido el pasado 20 de enero.

En esa intervención también adelantó que Biden seguirá reconociendo a Jerusalén como la capital de Israel y mantendrá allí su embajada.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.