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A partir del 15 de julio, Colombia experimentará un cambio significativo en su estructura laboral con la oficialización de la jornada de 42 horas semanales, resultado de la Ley 2101 de 2021. Esta transformación no solo modifica la duración semanal del tiempo de trabajo, sino que también representa un ajuste en el cálculo y valor del salario por hora, impactando tanto a empleados como a empleadores. Según lo informado por El Nuevo Día, la reducción definitiva de la jornada pone fin al esquema anterior de 48 horas semanales, estableciendo una base de cálculo mensual de 210 horas en lugar de las 220 horas vigentes hasta el momento.
Este ajuste se manifiesta directamente en la remuneración horaria, especialmente para quienes perciben el salario mínimo legal, que para 2024 es de $1.750.905 mensuales. Como resultado, el valor de la hora ordinaria subirá de $7.959 a $8.338. Este aumento también incidirá en el pago de recargos por trabajo nocturno, horas extras y labores durante domingos y festivos, aspectos que afectan los ingresos totales de los trabajadores y los compromisos económicos de las empresas.
La reforma laboral implica, por un lado, un mayor ingreso proporcional para los empleados por cada hora trabajada. Pero, al mismo tiempo, significa que los empleadores enfrentarán mayores costos derivados de la nueva estructura salarial y deberán replantear sus esquemas administrativos y operacionales. Este doble efecto requiere una reorganización interna para cumplir con la normativa sin afectar la productividad ni los costos.
Uno de los cambios más notorios es la eliminación, a partir de julio de 2026, de la obligación legal de conceder el “Día de la Familia”. Tras esa fecha, este beneficio quedará sujeto a la decisión de cada empresa. Los trabajadores que no hayan disfrutado de este permiso aún podrán solicitarlo hasta el 30 de junio de 2026.
A pesar del cambio en la jornada semanal y de algunos beneficios, se mantienen vigentes otros permisos remunerados, como asistir a citas médicas, acompañar como acudiente a los hijos, realizar diligencias legales, y acceder al incentivo por uso de bicicleta, el cual otorga un día libre cada seis meses bajo ciertas condiciones. Estos aspectos se mantienen para asegurar un balance entre la responsabilidad laboral y la vida personal de los empleados.
Por otra parte, las actividades laborales que requieren continuidad operativa, como salud, vigilancia y seguridad, conservarán esquemas especiales debido a la importancia de garantizar la prestación ininterrumpida de servicios. Según lo citado por El Nuevo Día, la consolidación de este modelo representa un avance para el país en materia de conciliación entre productividad y bienestar de los trabajadores.
¿Qué implica la reducción de la jornada laboral para sectores con esquemas especiales?
En el contexto de la nueva jornada de 42 horas semanales, cabe preguntarse cómo se verán impactados los sectores que, por la naturaleza de sus labores, no pueden suspender actividades o requieren turnos rotativos, como el sector salud, vigilancia y seguridad. En Colombia, estos sectores han venido operando históricamente bajo horarios adaptados a la continuidad del servicio y están contemplados dentro de regímenes especiales establecidos por la ley.
El Nuevo Día indica que, pese a los cambios que se aplicarán a la mayoría de los trabajadores, en estos sectores se mantendrán los esquemas laborales específicos. De este modo, el nuevo modelo busca compatibilizar la mejora del bienestar laboral general sin poner en riesgo la prestación de servicios fundamentales para la sociedad.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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