Eso significa que más de un tercio de la población mundial se encuentra en esa situación y esta sería una forma de paliar y contener la crisis generada por el coronavirus, por falta de ingresos de quienes no pueden llevar sustento a su familia por cumplir con cuarentenas.

La idea, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), es que esos recursos permitan a la población de los países en vías de desarrollo cumplir con medidas de distanciamiento social necesarias para contener una pandemia por coronavirus que no deja de avanzar.

Mano recogiendo tapabocas / Antonio Guterres, secretario general de la ONU.

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En un informe, el PNUD calcula que costaría a partir de unos 199.000 millones de dólares al mes (más o menos, la fortuna de Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, según Forbes) facilitar ese ingreso básico a personas en 132 países, una cantidad abultada pero que considera asumible para los Estados ante la emergencia sanitaria y social que vive el mundo.

“Los tiempos sin precedentes requieren medidas sociales y económicas sin precedentes. Introducir un ingreso básico temporal para las personas más pobres del mundo ha surgido como una opción. Esto podría haber parecido imposible hace sólo unos meses”, señaló el administrador de esta agencia, Achim Steiner.

Andrés Gutiérrez

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El estudio apunta que varios países han optado ya por acciones en esta línea, entre ellos estados ricos como España, que aprobó en junio un ingreso mínimo vital que beneficia a cientos de miles de familias, y otros con menos recursos como Togo, que ha puesto en marcha un programa de ayudas para un 12 % de su población.

Otros muchos países han decidido ampliar los beneficios que ofrecían ya sus sistemas de protección social, una medida que choca a menudo con el problema de que muchos de los ciudadanos en situación más vulnerable están al margen de esos sistemas, pues son por ejemplo trabajadores informales, no remunerados o inmigrantes en situación irregular.