De acuerdo con la entidad en un comunicado, los hechos se estarían dando desde el pasado 25 de marzo, cuando el Gobierno decretó la cuarentena en todo el país por la pandemia del COVID-19 (que aumentó las ventas a través de medios digitales), y quedaron en evidencia gracias a denuncias presentadas por los colombianos respecto a irregularidades en la entrega de los productos que adquirieron en la página web de Falabella.

La SIC destacó además que se han registrado  continuas reprogramaciones y cancelaciones de las órdenes, además de quejas por presuntas irregularidades en los canales de atención al cliente, lo que impidió el derecho a la reclamación de consumidores ante las inconformidades.

“En el proceso de compra no se advierten los retrasos que está presentando la operación logística como consecuencia de la emergencia sanitaria por el COVID-19 y no se estaría informando de manera adecuada a los consumidores sobre su derecho a la reversión del pago”, indicó la superintendencia.

La entidad evidenció que Falabella también estaría entregando productos en malas condiciones o con empaques manipulados o violentados, hechos que estarían poniendo en situación de riesgo a los consumidores debido a las actuales circunstancias de pandemia en el país; por esto, ordenó a la empresa instalar en su página de Internet información clara sobre los retrasos de entrega, además de disponer de un aparte visible en el que las personas puedan acceder a información sobre devolución de dinero.

Falabella también deberá presentar un plan de mejoramiento a la superintendencia en el que queden en evidencia los ajustes que se harán respecto a las quejas de sus clientes; después de esto, tendrá 10 días para que presente un informe en el que garantice el cumplimiento de las fechas de entrega en medio de la emergencia.

En caso de no cumplir con las órdenes impartidas en los tiempos previstos por la entidad, Falabella podría ganarse una multa de hasta 1.000 salarios mínimos mensuales vigentes, es decir, cerca de 900 millones de pesos.