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En medio de un ambiente de alta tensión en Ecopetrol, intensificado por la controversia sobre la continuidad de su presidente, Ricardo Roa, y las investigaciones pendientes, la Unión Sindical Obrera (USO) ha presentado un pliego de peticiones que podría alterar de forma significativa la negociación laboral con la compañía más importante del país. El sindicato, que representa a aproximadamente la tercera parte de los empleados de Ecopetrol, ha alertado que sus solicitudes buscan evitar una huelga en un escenario corporativo marcado por una deuda que la USO estima en US$30.000 millones, conforme a lo señalado por El Colombiano y El Tiempo.
El pliego, detallado en un documento de más de 150 páginas, expone las bases para la construcción de una nueva Convención Colectiva de Trabajo, que regiría entre 2026 y 2028. Esta presentación ocurre justo después del cierre anticipado de la convención previa, que originalmente vencía a finales de 2026, pero fue terminada el 31 de diciembre de 2025. Esta decisión, tomada en noviembre bajo la administración de Roa, se justificó en un esfuerzo por fortalecer los lazos laborales, aunque ha generado debates sobre su conveniencia y su trasfondo político.
Uno de los puntos medulares es la solicitud de un incremento del 20% en el salario básico para el año 2026, una petición de significativa repercusión financiera en el contexto económico y empresarial actual de Ecopetrol. Para los siguientes años, la USO propone que los ajustes salariales consideren la inflación anual, un 10% adicional por productividad, y la diferencia positiva entre el aumento del salario mínimo y la inflación. Asimismo, el sindicato pide un reajuste extraordinario del 5% en los rangos salariales y una cláusula que garantice la estabilidad laboral de quienes tengan más de 16 meses contratados, permitiendo su despido únicamente por causas legales comprobadas.
La propuesta sindical trasciende el marco salarial. Incorpora no solo un robusto paquete de beneficios económicos, sino también demandas como una partida única de 4.500 millones de pesos para el sindicato —indexada a la inflación—, la renovación de la flota sindical con camionetas 4x4, subsidios para infraestructura sindical y auxilios por motivos de seguridad debido a la “grave situación de orden público” denunciada por la USO.
A nivel laboral, el pliego plantea una reducción de la jornada semanal: de 45 a 39 horas para el personal administrativo y de 48 a 42 horas para trabajadores en turnos, así como el pago del 50% de recargo sobre el trabajo nocturno. Además, la USO solicita viáticos para desplazamientos internacionales, subsidios mensuales para combustible y una prima de instalación de 70 días de salario en caso de traslado. Este pliego contempla también beneficios para los hijos de trabajadores, créditos para energías alternativas y la condonación de deudas para empleados con incapacidades prolongadas.
Otro planteamiento estratégico del pliego radica en la estructura de poder interna: la USO reclama presentar la lista de candidatos para el representante de los trabajadores en la junta directiva, participación de delegados sindicales en el comité directivo, la contratación de mil nuevos empleados y financiación para clubes sociales y un centro de memoria histórica. Paralelamente, la USO ha impulsado asambleas para avalar el pliego, insistiendo en la cohesión sindical en un momento crucial para los trabajadores de la empresa.
¿Qué impacto tendría una huelga en Ecopetrol y el país si no prospera la negociación con la USO?
La preocupación sobre el desenlace de este proceso de negociación colectiva no es menor. Según la USO, un eventual fracaso podría desembocar en una huelga en Ecopetrol, evento que pondría en jaque no solo la operación de la empresa, sino también la estabilidad energética y fiscal nacional, dado que Ecopetrol es el principal motor económico y fuente de ingresos públicos en Colombia. A su vez, la incertidumbre por la situación de la deuda y la gobernabilidad interna amplifica los riesgos de inestabilidad para trabajadores, accionistas y el Gobierno.
El impacto de una huelga podría traducirse en la paralización de actividades clave, alteraciones en el suministro de combustibles e incluso afectaciones en los mercados internacionales donde Ecopetrol tiene presencia. Por ello, los ojos están puestos en el desarrollo de las mesas de diálogo, mientras el pliego evidencia tanto la magnitud de las demandas como la complejidad de satisfacerlas en el actual contexto corporativo.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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