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ISA, una de las compañías de infraestructura más relevantes en la región, finalizó 2025 con una utilidad neta de 2,4 billones de pesos. Esta cifra representa una disminución de 14% respecto al año anterior, un resultado que se encuentra fuertemente influenciado por dos eventos extraordinarios. Por un lado, se ajustó la metodología que regula el cálculo del componente financiero de la Red Básica del Sistema Existente en Brasil, provocando un impacto negativo de 140 mil millones de pesos. Por el otro, en Colombia se elevó la provisión de cartera de Air-e, por un monto de 204 mil millones de pesos. De no haber ocurrido estos factores atípicos, la utilidad neta de ISA habría llegado a 2,8 billones, lo que habría significado un crecimiento del 5% frente a 2024, según lo expuesto en su informe anual.
En cuanto al EBITDA consolidado, ISA reportó 8,7 billones de pesos, lo que implica una reducción de 11% respecto al periodo anterior. Si se eliminan los impactos de los hechos extraordinarios, este indicador habría alcanzado 9,6 billones de pesos, con una variación positiva del 8%. Este crecimiento hipotético estuvo sustentado por la entrada en funcionamiento de nuevos proyectos, la actualización de contratos mediante escaladores y el aumento de ingresos ligados a concesiones.
El ritmo de inversión fue un rasgo destacado del año. A lo largo de 2025, ISA destinó 6,3 billones de pesos a nuevas inversiones, una expansión del 31% comparada con 2024. Tan solo en el último trimestre, este rubro sumó 1,9 billones. Al cierre del año, la deuda financiera consolidada se ubicó en 33,9 billones de pesos, mostrando una disminución de 1,7%. Los indicadores de apalancamiento permanecieron dentro de los parámetros que las calificadoras Fitch Ratings y Moody’s consideran compatibles con grado de inversión, lo cual refuerza la confianza en la gestión financiera de la compañía.
Desde el punto de vista operativo, ISA consolidó avances en diferentes mercados. En Colombia se realizó la energización de la interconexión Cuestecitas–Copey–Fundación, un proyecto clave para conducir energía renovable desde la Guajira al resto del país. Por su parte, Brasil vio la entrada en funcionamiento del proyecto Riacho Grande, la línea subterránea de transmisión más larga de ese país, con una inversión de 939 millones de reales. Chile y Perú también experimentaron la expansión de infraestructuras vinculadas a los sectores minero y de transmisión.
En el segmento de infraestructura vial, ISA logró el cierre financiero para rehabilitar la Carretera Panamericana Este en Panamá, valorada en 281 millones de dólares, y avanzó en la expansión de estaciones de carga para vehículos eléctricos en Colombia. Dentro del negocio de telecomunicaciones, InterNexa amplió su cobertura sumando más de 1.000 kilómetros de fibra óptica en la región, además de ser distinguida como Centro de Innovación y Productividad por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.
En temas de sostenibilidad, la compañía avanzó de manera significativa: destinó cerca de 28 mil millones de pesos a programas de gestión social en 2025 y reportó un indicador SROI —que mide el retorno social de la inversión— de 4,15 veces. Asimismo, ISA reafirmó su compromiso con la descarbonización, fijándose el objetivo de lograr emisiones netas cero y superando su meta anual en un 114%.
¿Qué retos financieros enfrenta ISA frente a los hechos extraordinarios ocurridos en 2025?
El hecho de que dos eventos extraordinarios —el ajuste metodológico en Brasil y la provisión de cartera de Air-e— hayan impactado negativamente los resultados evidencian la vulnerabilidad que puede enfrentar una compañía de la magnitud de ISA. Estos sucesos afectan la percepción de desempeño a pesar de los avances operativos y el aumento de inversiones, por lo que se vuelven claves en la toma de decisiones corporativas y en la estrategia para el manejo del riesgo financiero.
Comprender cómo responderá ISA a estos desafíos es fundamental para analizar su estabilidad en próximos periodos. Además, permite anticipar cuál será el enfoque de la empresa para sostener sus niveles de rentabilidad al tiempo que mantiene inversiones en proyectos estratégicos y cumple con sus compromisos de sostenibilidad.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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