Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   Mar 13, 2026 - 5:53 am
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El reciente incremento del salario mínimo en Colombia está generando repercusiones profundas no solo para los trabajadores que lo devengan, sino también para el panorama financiero de las empresas, especialmente aquellas cuya estructura de costos depende en gran medida de la fuerza laboral. Así lo expone un análisis liderado por Cristina Gómez-Clark, directora general de la consultora Alvarez & Marsal en Colombia, que identifica este ajuste salarial como uno de los más contundentes choques estructurales para el sector empresarial en los últimos tiempos.

A diferencia de otros costos que pueden fluctuar a lo largo del tiempo, el salario mínimo actúa en la economía colombiana como un precio de referencia del trabajo. Esta función de referencia implica que su ajuste no solo afecta directamente a quienes lo reciben, sino que desencadena incrementos a lo largo de toda la estructura salarial, impactando salarios superiores, contratos de tercerización y servicios que requieren mano de obra intensiva. Según el informe de Alvarez & Marsal citado por El Colombiano, este fenómeno lleva a muchas empresas a enfrentar aumentos de costos que se sienten tanto de manera directa como a través de su cadena de suministro.

El estudio estima que en empresas donde el peso de la nómina sobre los costos operativos es elevado, un aumento del salario mínimo del 23% puede traducirse en una reducción del margen EBITDA —el Indicador de Utilidad antes de Intereses, Impuestos, Depreciaciones y Amortizaciones— de entre 140 y 270 puntos básicos. Para ilustrarlo, si una compañía contaba con un margen operativo del 10%, la elevación salarial podría hacer que dicho margen caiga a niveles cercanos al 7,3% u 8,6%, siempre y cuando los ingresos permanezcan estáticos y no se adopten mecanismos de compensación.

No obstante, la presión financiera no se limita únicamente a la estructura interna de costos. El reporte recalca que los aumentos también se transmiten por la cadena de suministro, pues proveedores y contratistas trasladan sus propios incrementos de costos laborales hacia el precio de los servicios que ofrecen.

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Este efecto indirecto puede añadir entre 80 y 150 puntos básicos adicionales en la reducción del margen operativo, forzando a las empresas a repensar su gestión financiera.

La vulnerabilidad de cada compañía frente al aumento del salario mínimo varía principalmente según la proporción de su gasto vinculada a este salario y el peso del costo laboral en su operación. Sectores como el transporte, la salud, los servicios administrativos, el alojamiento y los restaurantes, donde la nómina puede alcanzar entre el 30% y el 50% del gasto total, aparecen entre los más expuestos a estas consecuencias. Por el contrario, en actividades como manufactura, comercio y construcción, aun si la exposición directa al mínimo es menor —entre el 10% y el 15% del gasto— el impacto llega de modo indirecto a través de incrementos en servicios y costos logísticos tercerizados.

Además del golpe a la rentabilidad, las necesidades de capital de trabajo crecen también entre un 5% y un 10%, intensificadas por la inflación en insumos y las tasas de interés elevadas. Si el Banco de la República decide aumentar su tasa en 100 puntos básicos, el gasto financiero podría incrementarse entre un 5% y un 10%, presionando más aún el ya reducido margen EBITDA y poniendo en riesgo la liquidez de empresas con altos niveles de deuda.

Pese a estos desafíos, el informe de Alvarez & Marsal sostiene que el aumento del salario mínimo no destruye valor necesariamente, salvo que las empresas no actúen para adaptarse. Mejorar la productividad del trabajador a través de la optimización de procesos, la eliminación de tareas innecesarias y la automatización selectiva puede compensar, en buena medida, el choque de mayores costos. De hecho, ajustes moderados en la dimensión del personal —reubicando entre el 5% y el 8% de los puestos mal gestionados— permiten, según la experiencia de la consultora, recuperar entre 100 y 300 puntos básicos del margen EBITDA, equilibrando parte importante del impacto salarial. Así, el incremento del salario mínimo se convierte en una invitación inaplazable para que las empresas reflexionen sobre su modelo operativo, ante el riesgo de ver erosionadas su rentabilidad y su capacidad de generar caja si no mejoran su eficiencia productiva.

¿Qué es el margen EBITDA y por qué es clave para las empresas?
El margen EBITDA (Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation, and Amortization o Utilidad antes de Intereses, Impuestos, Depreciaciones y Amortizaciones) es un indicador financiero que mide la rentabilidad de una empresa antes de descontar ciertos gastos y partidas contables. Según el análisis presentado por El Colombiano y la consultora Alvarez & Marsal, el EBITDA permite evaluar con mayor claridad el desempeño operativo de una organización, aislando el efecto de decisiones financieras, fiscales y de inversión.

Este margen es particularmente relevante porque sirve como referencia para entender qué tan bien puede gestionarse el negocio en términos puramente operativos, independientemente de otras variables externas. Ante aumentos en el salario mínimo que impactan la estructura de costos y, en consecuencia, el EBITDA, las empresas deben prestar especial atención a este indicador para anticipar riesgos sobre su sostenibilidad financiera y la toma de decisiones estratégicas de cara al futuro.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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