El Colombiano es un grupo editorial multiplataforma con más de 110 años de existencia. Nació en la ciudad de Medellín en Antioquia. Fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez, se ha especializado en la investigación y generación de contenidos periodísticos para diferentes plataformas en las que provee a las a...
En 2026, la economía cotidiana de unos 280.000 hogares en Medellín, en su mayoría pertenecientes a los estratos 3 y 4, se verá afectada significativamente por una serie de medidas tributarias derivadas de la emergencia económica nacional. Así lo advierte un informe de la firma Crowe Co, citada por El Colombiano, al resaltar que el conjunto de nuevos impuestos impactará especialmente a la clase media urbana, pero en general a toda la población colombiana. Estas disposiciones incluyen el incremento en el gravamen a licores, cigarros, compras digitales, productos importados, vehículos financiados y servicios de crédito, estrechando aún más el margen de maniobra financiera de familias que ya enfrentan un entorno económico adverso.
El informe detalla que la mayoría de estas medidas apuntan a cerrar el déficit fiscal con impuestos de cobro inmediato, afectando la capacidad de gasto de los ciudadanos en medio de una inflación que al cierre de 2025 superó el 5% y unas tasas de interés de crédito de consumo que rondan el 16% efectivo anual. Además, la superintendencia financiera reportó una tasa de usura del 24,36%. En este contexto, DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística) calcula que cerca de un millón de hogares componen la clase media en Medellín y deberán acomodarse a esta nueva realidad.
Entre los cambios destacados, el IVA del 19% sobre licores y el incremento de impuestos a cigarrillos tendrán repercusiones inmediatas. Según información de la Fábrica de Licores de Antioquia, una botella de Aguardiente Antioqueño de 750 ml, que hoy paga $17.500 de impuestos, subirá a cerca de $33.000, un incremento de casi el 50%. Por su parte, las cajetillas de cigarrillos pasarán de $2.100 a $11.200 en impuestos. La firma Crowe Co, a través de su socio Juan Carlos Arbeláez, explica que estos productos no constituyen artículos de lujo, sino parte del consumo social, por lo que la carga impositiva resulta regresiva, es decir, afecta con más fuerza a quienes menos pueden absorber el aumento.
No solo los consumidores directos experimentarán esta presión. La escalada impositiva en productos formales puede incrementar la compra informal y el contrabando, lo que acarrea riesgos de salud pública y una disminución en el recaudo efectivo para el Estado, situación que a su vez genera un círculo vicioso de menor ingreso fiscal y más presión tributaria futura.
Otro ajuste importante impacta las compras digitales. Hasta ahora, el comercio electrónico permitía a muchos hogares “estirar” su ingreso mediante plataformas internacionales. Sin embargo, el gobierno decidió reducir la exención del IVA de importaciones de 200 a 50 dólares, de modo que toda compra sobre $186.733 (aprox.) pagará 19% de IVA. Según Arbeláez, esto limita particularmente a la clase media, que perderá una de las pocas vías para optimizar su presupuesto frente al alza del costo de vida.
Las micro y pequeñas empresas, que importan insumos en bajo volumen, también se verán obligadas a asumir mayores costos, dilema que podría representar la diferencia entre subsistir o desaparecer en un entorno de estancamiento económico. Finalmente, los vehículos de uso familiar o laboral, por ajustes de inflación y devaluación, quedarán gravados con más impuestos, encareciendo no solo el bien sino también sus cuotas financiadas, afectando el ingreso de los hogares durante varios años. Asimismo, el sector financiero podría trasladar las nuevas cargas a los usuarios mediante mayores tasas y comisiones, lo que afectará a quienes dependen del crédito para vivienda, educación o consumo.
¿Qué significa que un impuesto sea regresivo y cómo afecta a la clase media?
Un impuesto se considera regresivo cuando representa una mayor carga proporcional para quienes tienen menos ingresos. Así, aunque la tarifa es igual para todos, el impacto sobre la capacidad adquisitiva de las familias de clase media y baja es mucho mayor, ya que destinan una porción más grande de su presupuesto a cubrir ese impuesto. En el caso de los nuevos gravámenes a licores, cigarrillos y compras digitales, quienes cuentan con menos recursos verán restringido su gasto en bienes básicos y presionados en su presupuesto mensual.
Esta situación es especialmente preocupante para la clase media urbana de Medellín y otras ciudades principales, según el análisis expuesto, pues limita su margen de ahorro y obliga a recurrir con mayor frecuencia al crédito, reduciendo la estabilidad financiera y la posibilidad de mejorar su calidad de vida bajo el actual entorno económico.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO