Esta tendencia alcista comenzó hace dos semanas, cuando se conoció que el Gobierno de Iván Duque había retirado la reforma tributaria debido a la presión de la población colombiana, y que el exministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, había renunciado.

La firma calificadora internacional, Standard & Poor’s, informó el miércoles que bajó la “calificación de largo plazo en moneda extranjera” de Colombia de ‘BBB-‘ a ‘BB +’ y su “calificación de largo plazo en moneda local” de ‘BBB’ a ‘BBB-‘, lo que significa que ya no tiene el grado de ‘inversión’.

Los analistas resaltaron la necesidad de un ajuste fiscal en el país, y explican que su decisión se debe a que este “será más prolongado y gradual de lo antes anticipado, lo cual disminuye la probabilidad de revertir el reciente deterioro de las finanzas públicas” ocasionado por la pandemia.

“Las bajas de calificación se dan tras el retiro de una reforma fiscal presentada al Congreso, que en un contexto de altas presiones de gasto, deriva en una probabilidad significativamente menor de que Colombia mejore su posición fiscal”, añadieron los especialistas.

Aunque la perspectiva de la nueva calificación es ‘estable’, lo que significa que hay buena perspectiva para estabilizar la situación en un plazo de dos o tres años, de la mano de medidas tributarias necesarias, S&P también indicó que hay motivos por los que la calificación podría cambiar de nuevo.

Las calificadoras y los bancos internacionales habían advertido sobre los efectos de no adelantar una reforma tributaria, y el alto precio del dólar es una de las consecuencias.