En el caso de Iván Duque, el modelo económico que propone está sustentado en lograr una expansión del PIB del 5 % (en 2017 fue del 1,8 %), bajar los impuestos y reducir los costos del 5 % en los gastos innecesarios de la administración pública.

“Duque ha propuesto tarifas diferenciadas de tributación, según el tamaño de las empresas para incentivar la formalización y generación de empleo. Propone 10 años de exención de impuesto de renta a inversiones productivas en el campo”, asegura el diario La República.

Un modelo totalmente diferente lo propone Gustavo Petro, que plantea reestructurar el gasto en Colombia, educación gratuita y aumentar el impuesto a los dividendos para los más ricos. Según ese mismo medio, el candidato de izquierda también quiere crear un impuesto al carbono que será cobrado a la importación de productos que generen contaminación.

Petro también quiere distribuir mejor la tierra y armonizar la producción agrícola, pecuaria con la protección a los animales.

Duque, a su vez, quiere una reforma pensional basada en la equidad y subsidio para los más necesitados; y quiere desmontar las pensiones para los expresidentes.

Sobre cuál es la mejor propuesta, el diario La República reconoce que son modelos diferentes, pero da por hecho un “aire de expropiación” en la de Petro.

“Es indiscutible que los dos representan modelos económicos totalmente antagonistas, uno de libre mercado y defensa de la propiedad privada y otra de intervencionismo estatal y aires de expropiaciones”, afirma ese diario económico.

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Semanas recientes, y previo a la primera vuelta, El Espectador también publicó varios análisis en torno a las propuestas económicas de cada candidato, elaborado por los economistas Allison Benson, estudiante de Ph.D. en desarrollo internacional del London School of Economics; y Andrés Trejos, estudiante de Ph.D. en economía del University College London.

Según ellos, las propuestas de Duque no son muy novedosas y algunas son contradictorias entre sí. Sin embargo, destacan que hay unos puntos en ellas que son muy viables para el país, por ejemplo, reducir los incentivos económicos para los funcionarios públicos para incurrir en actos de corrupción.

También, ven con buenos ojos la propuesta económica de Duque de crear un estatuto de subsidios y que se eliminen aquellos que sean ineficientes. Dicen que es conveniente aumentar la oferta exportable que tiene el país y fortalecer la provisión de bienes públicos agropecuarios.

Sobre el modelo económico de Petro, los analistas de El Espectador aseguran que tiene puntos muy débiles, ambiguos y desacertados.

Dicen que Petro quiere darles a las comunidades un rol activo a la hora de identificar prioridades. Sin embargo, no hay propuestas concretas para que se logre un crecimiento económico con dichas propuestas. Solo intenciones.

“Es fácil (y casi obvio) saber y decir que Colombia debe reducir su dependencia del sector minero-energético, proteger sus recursos naturales durante el proceso productivo y promover la equidad. Lo difícil es proponer reformas e iniciativas concretas para esto, y más difícil aún es que su implementación sea factible y adecuada”, afirman los analistas.

Pero van más allá, dicen que la propuesta de Gustavo Petro está incompleta y es irrealizable en términos fiscales. (Vea también: Petro y Luis Carlos Vélez se cruzaron en Twitter y no se bajaron de ignorantes)

“En realidad este candidato (Petro) no plantea un modelo de desarrollo productivo ni de crecimiento económico, sino un conjunto de visiones relacionadas principalmente con la protección y la restauración ambiental”, agregan Benson y Trejos, que critican también que el candidato escogió algunos sectores económicos como prioritarios, pero no argumenta el porqué.

Sumado a esto, Petro omitió cómo manejará la carga regulatoria para las empresas, ni cómo trabajará para fomentar la innovación y la educación superior.