El mismo 1 de enero comenzará a regir la nueva directriz anunciada este viernes por la Superfinanciera:

En el comunicado también se detalla que la medida solo aplica para clientes, mas no para empleados de las entidades, que seguirán sin poder usar los dispositivos “en las áreas donde se realicen depósitos, pagos y retiros”, así como en otros lugares restringidos específicamente por cada banco.

Aunque la medida inicialmente se implementó por seguridad dentro de los bancos, en una época en que los usuarios eran víctimas de robos, pero el contexto también era delicado en términos generales, la sensación de confiabilidad ha venido cambiando.

Además, la implementación de nuevas tecnologías que le permiten a los usuarios consultar y hacer operaciones desde sus teléfonos inteligentes desde cualquier lugar, e incluso antes de pasar a una ventanilla de una sucursal física, hace que la medida poco a poco quedara obsoleta.