El país enfrenta una doble realidad: alta vulnerabilidad a fenómenos climáticos que afectan sectores clave como energía y agricultura, y un gran potencial en energías renovables y soluciones basadas en la naturaleza.
Para las empresas, especialmente en Bogotá, la sostenibilidad dejó de ser un tema reputacional y se convirtió en un factor clave de resiliencia y competitividad, impulsado por mayores exigencias regulatorias y de mercados internacionales.
El costo de no actuar es significativo: eventos climáticos extremos podrían reducir hasta en 0,5% el PIB anual hacia el final de la década, e incluso entre 1,5% y 2,5% para 2050.
Además, un posible fenómeno de El Niño en 2026 pondría en riesgo el sistema eléctrico, con alzas en tarifas entre 20% y 40%. En paralelo, la protección de la Amazonía redefine el panorama económico, limitando industrias extractivas pero abriendo oportunidades sostenibles.
También crece la presión del consumidor, pues el 74% prioriza marcas responsables ambientalmente.
Sin embargo, persiste una brecha en financiamiento verde para pymes. En este contexto, la conclusión es clara: la acción climática inmediata es urgente y estratégica.
Jeannette Torres, cofundadora y directora de Formación e Informes de Sostenibilidad en Green Digital Comunicación Sostenible, recalcó la importancia de tomar acciones pronto en este sentido.
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