Por: DIARIO DEL PEREIRA

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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 17, 2026 - 4:33 pm
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La reciente y pronunciada caída en la cotización del dólar en Colombia ha generado una oleada de optimismo entre consumidores y quienes mantienen deuda en moneda extranjera. En los primeros días de 2026, la divisa estadounidense se ubicó por debajo de los $3.700, un nivel que no se observaba desde hace más de cuatro años y medio. Aunque la noticia parece positiva y es interpretada superficialmente como una muestra de fortaleza económica, diversos expertos señalan que hay riesgos estructurales detrás de este fenómeno que podrían repercutir de manera negativa en sectores cruciales del país, según reporta El Diario.

Desde finales de 2025, el peso colombiano ha experimentado una apreciación constante frente al dólar. De acuerdo con el análisis presentado en El Tiempo por Jorge Llano, vicepresidente de Desarrollo de Mercados del Autorregulador del Mercado de Valores (AMV), esta tendencia alcista para el peso responde en mayor medida a situaciones coyunturales del momento que a fundamentos económicos sostenibles a largo plazo. Es decir, el comportamiento de la tasa de cambio no proviene necesariamente de una mejora estructural en la economía nacional.

Entre los factores externos que inciden en este movimiento, Llano destaca la calma relativa en los mercados internacionales y las tensiones políticas entre el gobierno de Donald Trump y la Reserva Federal de Estados Unidos. La desconfianza en la moneda estadounidense se ha visto acentuada por la preocupación sobre la gobernabilidad de la entidad responsable de fortalecer al dólar, lo que según Llano debilita notablemente su posición global. Además, la política monetaria de Estados Unidos, marcada por el ambiente político, repercute directamente en los precios internacionales de la divisa.

No obstante, el elemento más determinante ha sido de carácter interno: la estrategia del Gobierno colombiano de endeudarse en moneda extranjera. En apenas quince días de 2026, el país colocó cerca de 5.000 millones de dólares en bonos externos, monto que representa la mitad de toda la deuda que se contrajo en dólares durante el año anterior. La llegada y conversión de estos recursos presiona la oferta de divisas y, por impulso de este comportamiento, se reduce el valor del dólar en el mercado local, un hecho que fue advertido por Llano.

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Esta situación ha impactado especialmente a quienes dependen de remesas del exterior. De acuerdo con Llano, el giro de dólares de colombianos residentes en el extranjero ha superado incluso los ingresos por exportación de petróleo, consolidándose como una fuente clave de divisas para muchas familias. Sin embargo, el poder adquisitivo de estos hogares ha disminuido porque la apreciación del peso ocasiona que los dólares enviados se traduzcan en una menor cantidad de pesos.

En paralelo, los exportadores atraviesan dificultades, ya que al convertir los ingresos de sus ventas internacionales a una moneda local más fuerte, se ven reducidos sus márgenes de ganancia y se pone en entredicho su competitividad, más aún en industrias con altos costos. Así, aunque la caída del dólar puede ser vista como un alivio para frenar la inflación y ayudar a quienes tienen obligaciones en divisas, la presión sobre exportadores y la menor rentabilidad de las remesas cuestionan la sostenibilidad de esta tendencia.

La advertencia central es clara: Si la apreciación del peso no está fundamentada en mejoras reales de la economía nacional, la aparente bonanza podría transformarse en un riesgo mayor. Un cambio abrupto en el contexto político o económico podría desencadenar una corrección dolorosa en la tasa de cambio, dejando a Colombia en una posición vulnerable ante shocks externos o internos.

¿Por qué afecta tanto la tasa de cambio a las remesas y a los exportadores en Colombia?

La tasa de cambio es el valor al que se intercambia una moneda por otra y tiene un impacto directo en la economía de los países que dependen en mayor o menor medida de los flujos internacionales de capitales. En el caso de Colombia, millones de familias reciben remesas enviadas por sus familiares desde el exterior, que al llegar al país se convierten a pesos. Cuando la divisa estadounidense se deprecia frente al peso, la cantidad de pesos recibidos disminuye, reduciendo el poder adquisitivo de quienes dependen de estos recursos.

Para los exportadores, la situación resulta compleja porque sus ingresos están denominados en dólares. Si estos se traducen a una moneda local más fuerte, perciben menos dinero, lo que afecta los márgenes de ganancia. Esto, a su vez, pone en riesgo la competitividad de sus productos frente a mercados internacionales y puede tener repercusiones en empleo, inversión y desarrollo sectorial. Así, los cambios abruptos en el tipo de cambio impactan tanto en la confianza de los hogares como en la estabilidad de los sectores productivos.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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