La situación es tan delicada que expertos consultados aseguraron que el impacto del coronavirus en la economía podría provocar una recesión en algunos países.

Así, a las 9.15 horas, Londres perdía el 8,65 %, en tanto que Fráncfort bajaba el 7,39 %; Madrid el 6,15 %; el índice Stoxx 600 el 6,09 %; París el 5,95 %; el índice Euro Stoxx 50 el 5,55 % y Milán el 2,01 %.

La Bolsa de Viena abrió con una caída del 8 %, en sintonía con las fuertes pérdidas en los mercados internacionales a causa de la expansión del coronavirus y el desplome de los precios del crudo.

La caída superior al 5 % de Tokio esta madrugada, el retroceso del 4,2 % de Hong Kong, la bajada del 5 % de los futuros estadounidenses y la suspensión de la negociación en este mercado por las medidas de confinamiento adoptadas en Italia y el miedo a una recesión influyeron en la apertura, que podría ser el mayor descenso diario desde el referéndum del Brexit en 2016.

La Bolsa de Seúl terminó este lunes la jornada con un descenso del 4,2 por ciento en el Kospi, su principal indicador, debido al temor creciente por la propagación del coronavirus y al hundimiento de los precios del crudo.

De otro lado, los principales mercados de valores del sudeste asiático abrieron la jornada con fuertes pérdidas ocasionadas por el temor a una expansión del COVID-19, así como por el desplome del precio del petróleo.

El parqué de Bangkok encabezó los números rojos con una caída del 6,7 % al inicio de las negociaciones, unas pérdidas que también fueron especialmente pronunciadas en las plazas de Filipinas y Vietnam.

En Singapur, la bolsa de valores perdió 124,22 puntos, el 4,2 %, y el indicador compuesto Straits Times abrió con 2.836,76 unidades.

En Indonesia, la plaza de Yakarta cayó 181,09 enteros, el 3,2 %, y el índice JCI empezó con 5.317,45 puntos.

En Malasia, la Bolsa de Kuala Lumpur retrocedió 51,10 unidades, el 3,45 por ciento, y el selectivo KLCI inició en 1.432,00 enteros.

En Tailandia, el parqué de Bangkok bajó 91,79 puntos, el 6,73 por ciento, y el índice SET abrió la jornada con 1.272,78 unidades.

En Filipinas, la Bolsa de Manila descendió 373,38 enteros, el 5,51 por ciento, y el índice PSEi comenzó con 6.397,00 puntos.

En Vietnam, el índice VN de la Bolsa de Ho Chi Minh (antigua Saigón) abrió con 847,05 unidades tras restar 44,39 enteros o el 4,98 por ciento.

La reacción de las bolsas se da a raíz de la confirmación de nuevos casos de infectados por el COVID-19. En el sudeste asiático los países más afectados son Singapur (150 casos) y Malasia (99) y se han registrado dos muertes (en Filipinas y en Tailandia).

En esta caída también tiene también protagonismo el desplome del precio del crudo tras el fracaso de la cumbre el pasado viernes de la OPEP y Rusia a la hora de ponerse de acuerdo por los precios del petróleo. EFE

Caída del petróleo

El impacto causado por el coronavirus sobre el petróleo provocará la primera caída anual de la demanda global en 2020 desde la recesión en 2009, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que avisa además que el crecimiento del consumo se ralentizará en los ejercicios siguientes.

En su informe mensual sobre el mercado petrolero, publicado este lunes en un contexto de caída libre del barril, la AIE reconoce que la situación es todavía muy incierta, también por la falta de acuerdo constatada el viernes entre los miembros de la OPEP y sus aliados, en particular Rusia, para un recorte de la producción que por ahora no se va a producir.

En ese contexto, el organismo que reúne a los principales consumidores de energía miembros de la OCDE plantea un escenario de base en el que la demanda global disminuirá este año en 90.000 barriles diarios y pasará de nuevo por debajo del umbral simbólico de los 100 millones de barriles diarios, a 99,9.

Eso significa 1,1 millones de barriles diarios menos de lo que había calculado hace solo un mes, y la razón hay que buscarla en China, que había supuesto en 2019 más del 80 % del incremento del consumo de crudo en el mundo.

De acuerdo con ese escenario de base, que presupone que la demanda volverá a una situación próxima a la normalidad a partir de abril, China absorberá durante este primer trimestre 1,8 millones de barriles diarios menos que en el mismo periodo del pasado ejercicio y en todo el mundo el recorte será de 2,5 millones de barriles.

Solo en febrero, el hundimiento a escala global ha sido de 4,2 millones de barriles diarios respecto al mismo mes de 2019, de los cuales 3,6 millones corresponden a China por el parón de fábricas y las medidas de confinamiento de millones de personas que han afectado de forma particular a los transportes.

En el segundo trimestre, la agencia privilegia la hipótesis de un muy ligero descenso de 4.000 barriles diarios respecto al pasado año que se explicaría por una situación en la que la epidemia pasaría a estar bajo control en China, mientras las medidas de contención tendrían un efecto depresivo en otras zonas del mundo, como Norteamérica y Europa.

A partir de ahí, el consumo de crudo debería repuntar en todo el mundo con un alza de 1,1 millones de barriles en el segundo semestre, especialmente durante el verano.

Todo eso partiendo de las últimas revisiones sobre el crecimiento económico mundial presentadas hace ahora una semana por la OCDE, que espera una subida del producto interior bruto (PIB) mundial del 2,4 %, cinco décimas menos de lo que había anticipado en noviembre.

No obstante, ante la incertidumbre que rodea su previsión, la AIE plantea dos escenarios alternativos.

En el pesimista, la recuperación en los países más afectados por el coronavirus tarda más y la propagación se acentúa por Europa, Asia y el resto del mundo.

En ese caso, el consumo de crudo podría caer este año en 730.000 barriles diarios respecto a 2019.

Por el contrario, si la pandemia queda bajo control con cierta celeridad en China y el contagio se limita a unos pocos países con un impacto no muy grave en Europa y Norteamérica, lo que evita a sus Gobiernos tomar medidas masivas de confinamiento, la demanda podría terminar progresando en 480.000 barriles diarios en 2020.

Por el lado de la oferta, los autores del informe constatan que en febrero disminuyó en 580.000 barriles diarios respecto a enero, en buena medida a causa de Libia, pero con 100 millones de barriles fue prácticamente la misma que en febrero de 2019.

Los sucesivos recortes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) han sido más que compensados por otros productores, con lo que ya antes de que se hiciera presente la crisis del COVID-19 los mercados ya vivían en una sobreabundancia de crudo.

Y de cara a los próximos años, la situación de aprovisionamiento parece “confortable” para la AIE, máxime teniendo en cuenta que la sed de petróleo va a crecer a un ritmo inferior al de los últimos ejercicios, a menos de un millón de barriles suplementarios en el periodo 2019-2025.

En definitiva, en el horizonte de 2025 la demanda global aumentará en 5,7 millones de barriles diarios, mientras que las capacidades de producción crecerán en 5,9 millones, con Estados Unidos que va a reforzar todavía más su posición de primer productor mundial.