Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Sep 9, 2026 - 2:39 am
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Bacatá, esa gigantesca estructura blanca de concreto, es uno de los edificios más imponentes de Colombia: se eleva 216 metros sobre el centro de Bogotá, convirtiéndose en un referente visual de la ciudad. Su presencia, sin embargo, encierra dos realidades distintas. Primero, la visión optimista del horizonte urbano renovado, donde los andamios y la maquinaria anticipan nuevas viviendas y actividad comercial. Pero, al mismo tiempo, persiste una imagen menos alentadora en la mente de quienes invirtieron sus ahorros con la esperanza de obtener rentabilidad comercial, una promesa que, tras más de diez años, aún está sin resolver.

El recorrido del Bacatá comenzó formalmente en 2008, con la fundación de BD Promotores Colombia, empresa encargada de liderar la iniciativa. El 24 de diciembre de 2010, se constituyeron los fideicomisos del lote y del área comercial, estructuras jurídicas destinadas a administrar los recursos y la propiedad para el desarrollo del proyecto. Fue así como las obras arrancaron en 2011, y las dos torres alcanzaron su altura máxima hacia 2015. No obstante, dificultades financieras de BD Promotores detuvieron la construcción en 2018, dejando inconclusa la torre sur y sumergiendo en incertidumbre a inversionistas y compradores.

En respuesta a la situación, la Superintendencia de Sociedades, entidad pública encargada de la supervisión empresarial en Colombia, ordenó en 2021 la liquidación de BD Promotores. Posteriormente, desde 2023, la firma fiduciaria vinculada al proyecto se dedicó a buscar soluciones viables, proceso que culminó con la vinculación de TotalCo, la compañía encargada actualmente de terminar las obras inconclusas. Un cambio importante en la visión original fue el destino de la torre sur: lo que se proyectaba como un hotel será ahora una zona exclusiva de apartamentos.

En principio, el Bacatá comprendía apartamentos y oficinas en la torre norte, mientras que la torre sur integraba un hotel, un centro comercial y parqueaderos. Para financiar la construcción, miles de personas adquirieron "derechos fiduciarios" —conocidos como Fidis—, los cuales ofrecían la expectativa de recibir una parte de las ganancias futuras una vez el proyecto estuviese en pleno funcionamiento. BD Promotores asumió el compromiso de desarrollar la obra, coordinando la inversión colectiva que todavía hoy busca una resolución definitiva.

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¿Qué pasó con las inversiones en el proyecto Bacatá?

Los inversionistas del Bacatá, quienes financiaron el proyecto a través de la compra de derechos fiduciarios (Fidis), esperaban obtener una rentabilidad comercial tras la culminación de las obras. Sin embargo, los problemas financieros de BD Promotores y la posterior liquidación ordenada en 2021 dejaron sin resolver el futuro de dichas inversiones, manteniendo la situación en discusión más de una década después del inicio del proyecto, según el desarrollo cronológico reportado en los hechos.

¿Por qué cambiaron el hotel del Bacatá por apartamentos?

El proyecto original del Bacatá contemplaba la construcción de un hotel en la torre sur, además de locales comerciales y parqueaderos. No obstante, tras la suspensión de las obras y la restructuración del plan, la nueva administración del proyecto decidió sustituir ese componente hotelero por apartamentos, con el objetivo de dar continuidad y finalización a la edificación bajo nuevas condiciones, como parte de la estrategia implementada por la fiduciaria y TotalCo.


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