Y es que, según sus cálculos, al finalizar el 2019 habrá 6 millones de latinoamericanos más en situación de pobreza que los que se contabilizaron hace un año y 27 millones más que hace cinco años.

Brasil se quedó con el oprobioso primer lugar en cuanto a desigualdad, superando a Colombia, que era primera hace cuatro años, pero se mantuvo cerca. El índice Gini, con el que se mide, muestra que ambos países estuvieron por encima de 0,520.

En este indicador, 0 es una distribución completa en partes iguales y 1 es la desigualdad total en el que un sector acumula el 100 % y el resto no tiene absolutamente nada. Sin embargo, para tener una mejor referencia, el informe indica que el promedio regional es de 0,465, y los países que mejores números mostraron fueron Argentina, El Salvador y Uruguay, por debajo de 0,400.

“Es la peor situación de exclusión, vulnerabilidad y carencia”, dijo en rueda de prensa Lais Abramo, directora de desarrollo social de la Cepal. Eso significa, añadió, que hay más personas en cuyos hogares el ingreso per cápita no alcanza para comprar una canasta básica de alimentación.

Según ella, la vulnerabilidad es tal que las personas pueden pasar de una situación estable a otra totalmente opuesta con solo perder el empleo, enfrentar una enfermedad catastrófica o un desastre.

Carencia de programas efectivos de asistencia social y empleos precarios explican el débil desempeño de las economías regionales, que este año crecerían apenas 0,1 % en conjunto, situación que, para la Cepal, demorará años en revertirse.

El informe también señala que en 2019 el número de pobres aumentaría a 191 millones, de los cuales 72 millones estarían en la pobreza extrema. Con ese indicador, las tasas de pobreza aumentarían al 30,8 % de la población de América Latina en 2019, lo que equivale a un aumento de 0,7 punto porcentual respecto al 30,1 % de 2018. La pobreza extrema, en tanto, se situaría en 2019 en el 11,5 %, con un alza de 0,8 puntos frente al 10,7 % del año anterior.

La organización reportó, además, una “lenta reducción de la desigualdad de ingresos” en la región. “América Latina es tristemente conocida como la región más desigual del mundo. La desigualdad de ingresos es una de las expresiones más evidentes de esa desigualdad y es un obstáculo al desarrollo y a la garantía de los derechos y del bienestar de las personas, además de un factor que inhibe la innovación, el aumento de la productividad y el crecimiento económico”, concluyó la Cepal.