En la final, disputada este sábado en Yokohama, Japón, los nuevos campeones se coronaron justamente derrotando a Inglaterra, el equipo que eliminó a Nueva Zelanda, su archirrival oceánico y campeón vigente, reconocido por sus bailes maoríes y su uniforme que les brinda el apodo de ‘All Blacks’.

Los europeos venían siendo el mejor equipo del certamen, pero no pudieron con la jerarquía sudafricana y terminaron derrotados por un abultado 12-32.

No obstante, la parte inicial del encuentro estuvo determinada por una sucesión de penaltis que mostraban un juego muy reñido. Incluso varios jugadores tuvieron que ser atendidos por sendos choques con sus rivales. Aún así, al final del primer tiempo el marcador era de 6-12 para Sudáfrica.

Hasta el minuto 64, las cosas seguían parejas, con un marcador de 12 a 18, pero entonces llegó el primer try sudafricano gracias a Mazakole Mapimpi, que alargó las cosas a un 12-23), con conversión posterior de Pollard.

A 6 minutos del final, cuando ya todo parecía consumado, los ‘Springbocks’ le pusieron cifras concretas al marcador con otro try, esta vez con gran corrida de Chelsin Kolbe y otra conversión de Pollard.

Inglaterra fue incapaz de volver a armar alguna jugada de peligro y vio esfumarse su sueño de la segunda estrella, pese al gran mundial que habían jugado.