A Neymar siempre le pedimos que fuera el sucesor. El brasileño que venía a sentarse en el trono que dejarían Messi y Cristiano. Pero pasaron los años, las gambetas y los escándalos, y nos dimos cuenta de algo: Neymar nunca quiso ser Rey.
Esta joya prefirió quedarse con el título de Príncipe, uno que le permitiera salir de fiesta, disfrutar de sus amigos y jugar a la pelota sin el peso asfixiante de ser “el mejor del mundo”.
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Cuando Ney llegó al Barcelona, todos vimos la película clara: aprendía de Messi y, en un par de años, el argentino le pasaba la capa y la corona. Pero en 2017, Neymar rompió el guion. Se fue al PSG, supuestamente para tener su propio reino, pero terminó dándose cuenta de que ser el número uno es un trabajo de 24 horas y él, en el fondo, solo quería divertirse.
Mientras Messi y CR7 se cuidaban cada caloría y cada hora de sueño, Ney seguía siendo el “Príncipe” de la alegría brasileña. Para él, un caño valía más que un Balón de Oro. Y esa es la esencia del apodo: el talento le sobraba para reinar, pero las ganas de ser el monarca absoluto nunca estuvieron ahí, incluso, él mismo lo confesó.
Hace algún tiempo, en entrevistas con medios y creadores de contenido, el propio Neymar abordó esta etiqueta con una madurez que sorprendió a muchos.
“La verdad no es que no quise ser rey. Para mí, Rey solo hay uno y ese es Pelé”, confesó el astro.
@hispaok No te juzgamos, Ney Grefg le consultó a Neymar por las horas de juego que tiene en Counter Strike. La sinceridad es total. El tipo confirmó que tiene 11 mil horas de juego. #thegrefg #neymar #santosfc #counterstrike ♬ sonido original – HISPA
Qué pasó realmente con Neymar
Muchos periodistas lo liquidan diciendo que “desperdició su carrera”. Pero si lo escuchás hablar hoy, te das cuenta de que Ney está en otra. Él siempre dijo que “el fútbol es un juego”, y tal parece que los reyes no juegan, los reyes gobiernan, tal como nos lo mostró en el Mundial 2014, año en el que la Selección Colombia lo frenó con un tal Camilo Zuñiga.
- La sombra de Pelé: superó a “O Rei” en goles con la selección, pero nunca lo alcanzó en mística.
- Las lesiones: su cuerpo le pasó factura a ese estilo de vida de príncipe rebelde, los viajes al carnaval de Río y obvio, la vida nocturna.
- La felicidad por sobre el trofeo: Ney eligió ser el dueño de su tiempo antes que el dueño del fútbol mundial, algo que aunque lo llena a él, nos duele a todos los futboleros.
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